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En la columna semanal de MarketingActivo en Diario Hoy, sección Dinero, escrita por María Belén Tinajero, el día 21 de octubre del 2008 se abordó el tema del consumo durante las festividades como optimismo para la capital.

La navidad se acerca, el cierre de año está a las puertas, y antes, la gran fiesta de Quito. Una época que inicia en Noviembre y termina en Diciembre. Dos meses de grandes iniciativas y oportunidades. Si bien es cierto, la crisis económica mundial nos afectará tarde o temprano. Incluso algunos sectores, como el florícola ya está recibiendo los efectos. Sin embargo, noviembre y diciembre en Quito, marcan una época llena de optimismo en la gente y el consumo aumenta.

Desde los pequeños negocios, se preparan para la venta. La mayoría de personas quiere festejar las fiestas de Quito; salen, toman algo, van a las fiestas de las calles (por supuesto, compran algo de comer, por lo menos). Las promociones en “combos”  en los restaurantes y bares están por donde uno mire. El ánimo de la gente está ampliamente dispuesto para disfrutar de las grandes fiestas. Y los que no quieren toparse con mucha gente, preparan maletas y salen de la ciudad, van a una hostal, hotel o a la casa de familiares en provincias; pero en fin preparan su bolsillo.

Se terminan las fiestas de la capital y aunque el agotamiento es alto, empieza la gran navidad. Estamos en Octubre y ya vemos propaganda navideña en los diferentes medios de comunicación. Si así empieza, ¿cómo será en la época? A preparase para la competencia del presupuesto que cada persona asigne para actividades. La navidad es la oportunidad de pequeños bazares, papelerías y todo tipo de negocios, incluyendo los artesanales. Las personas compran desde los regalos para los más especiales, hasta los que “no se pueden evitar”. Por supuesto, las cenas de los amigos, la cena familiar, la cena de la oficina y el amigo secreto. Cualquier cosa, grande o chica, pero se debe regalar algo.

La navidad no se termina y empiezan las cenas de fin de año. Incluso las reuniones en casas, presentan su propio presupuesto. Aunque en muchos casos estos festejos se juntan con los navideños, siempre representan un costo que se debe calcular.

¿Las ofertas, son verdaderamente ofertas? ¿Los meses de gracias en las tarjetas de crédito, son verdaderamente una oportunidad? ¿Son reales las promociones? ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por nuestra diversión en las fiestas de la capital, la navidad y el fin de año? ¿Vamos a poder consumir lo mismo que el año anterior? Analizaremos estas preguntas después de las fiestas, pero lo que es cierto, es que la gente se pone optimista, quiere salir y festejar con sus amigos, conocidos, compañeros de trabajo y familiares. Dos meses de gran oportunidad para vender, para evaluar si el trabajo de posicionamiento de marca que se ha hecho en todo el año da resultado, y para saber si la planificación de promociones resulta. Suerte!