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El término “coche conectado” tal como la define el estudio, es un auto equipado con una conexión inalámbrica a Internet. Esto permite que el automóvil ejecute aplicaciones como servicios de música en streaming y radio por Internet, servicios de navegación con actualizaciones de tráfico en tiempo real, realizar búsquedas locales, servicios de uso restaurantes, entre otros, desde una consola en el auto. Esta conectividad también permite que el coche funcione como un punto de acceso WiFi y compartir una conexión a Internet inalámbrica con otros dispositivos en el automóvil.

La segunda edición del “Drive Studio” realizado por AT&T y Ericsson se centró en nivel de conocimiento que los consumidores tienen de los coches conectados, las preferencias y los fundamentos de la compra. Los datos se obtuvieron de los clientes que puedan comprar un coche en los próximos tres años en los Estados Unidos, Alemania, Brasil, México y China. La encuesta se realizó en julio de 2015.

De acuerdo con la investigación, el concepto coche conectado es cada vez más conocido y los consumidores dan mayor importancia a las funciones y servicios que provee un automóvil de estas características. De hecho, un 78% de los encuestados dijo que podría postergar la compra de un automóvil a la espera de comprar un auto conectado. La cifra pone en evidencia una tendencia real, pero algo latente: el enfrentamiento entre los bienes y servicios que se pueden definir como analógicos y la economía digital –bienes con capacidad de conexión e inteligentes. Si, como dice el estudio, poco más de tres posibles compradores de autos demoran su adquisición a la espera de nuevos modelos conectados, es lógico que los coches tradicionales vayan bajando su valor, lo que genera una devaluación de activos.

Es que el coche conectado a Internet no sólo brindará información por medio de la conectividad, sino que, tal como indica Orvar Hurtig, VP de Ericsson Global Services y Director de Industria y Sociedad de la empresa sueca, los fabricantes de automóviles también pueden usar la conectividad para actualizaciones de software y descargar configuraciones avanzadas para el motor. Para el consumidor, esto significa que los servicios de automóviles conectados abren la posibilidad de añadir nuevas capacidades para el coche y mejorar su experiencia de conducción después de años después de comprar un coche conectado.

El estudio también destaca que:

  • El 62% de los encuestados estadounidenses son conscientes del término “coche conectado.”
  • El punto de acceso WiFi es clasificada como la función Nº 1 que los clientes de Estados Unidos están dispuestos a comprar para su coche.
  • Casi el 75% de los encuestados a nivel mundial, después de aprender acerca de los servicios de automóviles conectados, los considera una característica importante en su próximo coche.

De acuerdo con Chris Penrose, vicepresidente senior de Internet de las Cosas, AT&T Mobility, el estudio confirma que los conductores de hoy son inteligentes y dan valor a servicios de tecnología que mejoran su experiencia de conducción.