eduardobenitezNestlé tiene un segmento de alimentos para bebé, y sus productos son: Cerelac, Nestum, y Gerber.

Desde 1927 Gerber está en el mercado a nivel mundial, y en Ecuador se introdujo esta marca desde el 2007, sin embargo, se lanzó toda la categoría de productos en el año 2009.

Eduardo Benítez, Gerente de Marketing de Baby Food Nestlé, conversó con Marketing Activo para ampliarnos sobre este tema.

Gerber se focaliza en ser un aliado para la madre, y trajeron una receta específica para Ecuador, tomando en cuenta los problemas de salud con los que cuentan los niños en el país, motivo por el cual añadieron a sus productos: hierro, ácido fólico, y vitamina C.

Eduardo Benítez sostiene que en el 2007 analizaron los puntos fuertes de Gerber, y se dieron cuenta que es una marca emocional, tradicional, y desde Nestlé le dieron un enfoque más nutritivo a este producto, además señala que trajeron la alimentación por pasos, pues el niño va creciendo desde los 6 meses de una forma neurológica, y psicológica, y alimentar a un bebé, no es únicamente introducir alimentos en su boca.

En Nestlé hay una política fuerte donde no se puede lanzar un producto si no es ganador en sabor y en nutrición, y por tal motivo, Nestlé realiza pruebas a doble ciego para ver el gusto de los clientes.

La receta de Gerber a nivel mundial puede variar, aún cuando el sabor es parecido, y en nuestro país para sacar un producto a la venta, debe tener al menos el 60% de preferencia, y contar con niveles de nutrición superiores.

Eduardo asegura que Gerber está hecho para las mamás de Ecuador, pues realizan pruebas con las madres de familia, debido a que son ellas quienes aprueban o desaprueban un producto.

En Nestlé existen grandes campañas para educar a las mamás y lograr que sus hijos coman todo, para eso, tienen delegados médicos expertos en nutrición, quienes visitan a los pediatras para hacerles consultas, y posteriormente transmiten esa información a las madres.

Para lograr que un niño coma, se le debe dar un alimento 7 veces seguidas desde el octavo mes, para que cuando cumpla el año de edad, el niño acepte mejor ese alimento. Pasado el primer año de edad el niño no come tanto, y eso se debe a que está creciendo, sin embargo, existen creencias que el niño gordito es un niño sano, y eso no es cierto.

Un estudio de Gerber sostiene que las madres ya no tienen tiempo para preparar la comida de los hijos, y estas clasifican su tiempo de una manera distinta, y se sienten culpables por darle un alimento envasado a su hijo, y por pasar poco tiempo con sus hijos.

El Gerente de Baby Food sostiene que durante los seis primeros meses  de un niño, no hay nada mejor que la leche materna, a partir del sexto mes se empieza la alimentación complementaria, semisólida, y a partir del octavo mes ya se pueden usar texturas en la comida, y que cuando el niño llega al año el niño tiende mucho a jugar y ya no se queda en la mesa quieto, motivo por el que es necesario fijarle hábitos alimenticios.

El momento de la alimentación tiene que ser sumamente agradable, hay que respetar el apetito del niño, entender las señales del bebé, y respetar el horario de alimentación.