Una iniciativa de una adolescente que trasciende las barreras de la explotación infantil para hacer felices a niñas.

Rachelle Murciano, es una joven que con un proyecto iniciado hace cuatro años ha llegado a cambiar la vida de muchas niñas de escasos recursos.

Con el fin de regalarles minutos de alegría y paz a estas pequeñas, que con fines económicos familiares o de otra índole trabajan, afectando con ello su desarrollo personal, emocional y el disfrute de sus derechos, Rachelle construyó un proyecto que cada año tiene buen recibimiento.

Se trata de un campamento de fútbol de mujeres, “la idea es ayudar a niñas trabajadoras de bajos recursos que viven en Quito”, explicó. Rachelle tiene 20 años es ecuatoriana pero vive en Miami hace varios años, su idea nació a principios de 2013. Vino a Quito en sus vacaciones se contactó con la organización Cenit y les propuso esta iniciativa, “cuando les propuse el proyecto del campeonato les gustó la idea después empecé a recolectar fondos por medio de una página web que se llama Go Funding lo que hacen ellos es poner tu historia en el portal y las empresas miran y las que quieren apoyar y están interesadas te contactan”.

Una de las empresas que apoya al campamento de fútbol de Rachelle es KFC, que apoya con almuerzos para las niñas. La sede donde se realiza el campamento es en la fábrica de colchones Resiflex, quien también cumple con una misión para las niñas, “llevamos a las niñas a las oficinas administrativas para que vean cómo se maneja todo el tema y así incentivar para sus estudios y vean que puedes lograr esos puestos si se dedican a estudiar”, finalizó Murciano.

El primer campamento se ejecutó en el verano de 2014, la idea nació con el propósito de que las niñas sean tratadas como niñas y no como adultas. El deporte elegido fue el fútbol porque Rachelle practica desde muy chica este deporte y le parece una actividad de integración que hace feliz al grupo. Las niñas que integran el campamento trabajan en el mercado EL Camal o venden periódicos en las calles, los horarios de recreación son de 8:00 a 13:30 de la tarde y en la tarde se van a trabajar, aunque no puedan obligarles a no trabajar lo que intentan es darles felicidad en sus horas libres haciendo algo sano y entretenido “cada año son niñas diferentes ellas entran tristes y salen con mucha felicidad”.

La finalidad es que las menores de edad estén en el campamento jugando fútbol, divirtiéndose, haciendo deporte y no en las calles expuestas a drogas o a sufrir cualquier tipo de violencia.