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La igualdad es fundamento del desarrollo y tiene un papel instrumental como impulsora del desarrollo sostenible, contribuyendo a la innovación, al aumento de la productividad y a la sostenibilidad ambiental. Así lo reafirmó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante una conferencia realizada magistral en Ciudad de México, sede de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la que presentó  las principales conclusiones del documento institucional de la CEPAL La Ineficiencia de la Desigualdad.

“Por más de una década la CEPAL ha posicionado a la igualdad en el centro del desarrollo como un principio ético irreductible, centrado en un enfoque de derechos. Es también una condición necesaria para avanzar hacia un modelo de desarrollo orientado hacia el cierre de brechas estructurales y en la convergencia tecnológica, que permita lograr mayores niveles de productividad con sostenibilidad económica y ambiental, de cara a las futuras generaciones. Se trata de crecer para igualar, e igualar para crecer”, señaló la alta funcionaria de las Naciones Unidas.

Bárcena explicó que la desigualdad es ineficiente porque pone barreras a la educación que se transmiten entre generaciones, al acceso a la salud que reducen la productividad y la esperanza de vida, fomenta la discriminación por etnia, raza, género o clase, y promueve la evasión y elusión fiscal.

Enfatizó en que “la igualdad no es solo un resultado del sistema económico, sino también una variable explicativa de su eficiencia en el largo plazo. Igualdad, productividad y democracia son bienes complementarios estratégicos, y no sustitutos, más aún en un mundo con fuertes tensiones económicas, políticas y ambientales como el actual”.

“Por eso nosotros proponemos una nueva generación de políticas fiscales con instituciones renovadas que abran espacios para actuar en el campo social y asegurar que nadie se quede atrás, tal como lo indica la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” -aprobada por las Naciones Unidas en 2015-, indicó.

Sobre esta Agenda 2030, Alicia Bárcena remarcó que se trata de una agenda civilizatoria, una respuesta global para enfrentar los embates que está sufriendo hoy el multilateralismo, especialmente en el ámbito comercial, en el aumento de los conflictos, la violencia y las amenazas a la paz. “La Agenda 2030 es un eje orientador de la política internacional, nos da pautas. Entrega una gobernanza para crear bienes públicos globales basada en la cooperación multilateral, necesaria para corregir asimetrías e imponer menos restricciones a las decisiones nacionales. Además requiere una nueva ecuación entre Estado, mercado y sociedad”, señaló.

“Por todo ello, debemos orientar la inversión, la política industrial y tecnológica, hacia el cambio estructural y un gran impulso ambiental que nos permita una mayor especialización productiva, la construcción de capacidades endógenas, absorbiendo innovación y creando tecnologías, y empleo de calidad y capacidades locales que incorporen la revolución tecnológica y conocimiento ecológico”, enfatizó Alicia Bárcena.

“No basta la suma de acciones nacionales para lograr la provisión de bienes públicos globales. Se necesita gobernanza, integración y acción colectiva”, finalizó.

Fuente: CEPAL