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Foto: Orlando Milesi/IPS

En los últimos cuatro años Chile ha dado un salto sin precedentes hacia las energías renovables no convencionales (ERNC), que pasaron de aportar 5% de la generación en 2013 a 20% en 2017. “La energía solar fue la que tuvo una mayor expansión, pasando de 11 megavatios (MW) a comienzos del 2014 a 2.080 a finales del 2017, seguida de la eólica que subió de 333 a 1.426 MW”, señala la ingeniera ambiental,  Paula Estévez en el libro Revolución Energética en Chile.

El potencial fotovoltaico de energía solar y eólico de Chile es de 1.800 GW, según un estudio del Ministerio de Energía y la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GIZ).Si se ocupara solo 5% del desierto de Atacama, en el norte chileno,  para generar energía solar, se podría abastecer 30 por ciento de la demanda de electricidad de América del Sur, según datos del Centro de Investigaciones en Energía Solar .

La capacidad actual de generación eléctrica instalada en Chile, con 17,9 millones de habitantes, es de 22.369 megavatios (MW). De ellos, 46 por ciento son fuentes renovables  (30% hídrica), 54 por ciento térmico (21 por ciento carbón). Toda la generación está en manos privadas, la mayoría con capitales extranjeros. El consumo, en constante crecimiento, alcanzó a 68.866 gigavatios (GW) hora en 2013.

Chile se ha convertido en un país modelo por sus avances en energías no convencionales y ahora se abre el debate respecto a si los ciudadanos que individual o grupalmente generen electricidad pueden lucrarse con la venta de los excedentes de su autoconsumo, algo decisivo para incentivar o no su aporte a la oferta del sector.

El tema ahora lo estudia la Cámara de Diputados. “Esperamos que  no prospere esta indicación de ley y podamos seguir con la energía ciudadana. Sin el aporte de este sector no se logrará la meta de 80% de no convencionales para 2050”, que se ha marcado Chile, plantea Manuel Baquedano, presidente del Instituto Ecología Política (IEP).

Según Baquedano “en la revolución energética (del país), efectivamente lo central es el cambio del punto de  inflexión hacia la energía renovable que se produjo. La chilena va a ser una matriz 100% renovable en algún momento”.

La generación particular recibió un impulso especial con la Ley de Generación Distribuida (descentralizada), en vigor desde 2017, conocida localmente también como de generación ciudadana. “La norma tiene por objetivo incentivar y dar señales para la generación  ciudadana  y que las casas, comercios, pequeñas empresas puedan en base a ERNC generar su propia energía,ahorrar en la cuenta de luz y contribuir a un modelo más sustentable” dice Andrés Rebolledo, ex  ministro de Energía.

Complementando el análisis,  Sara Larraín, directora ejecutiva de Chile Sustentable, dice que la modificación proyectada que se discute actualmente “elimina el pago del excedente de energía inyectada por el generador residencial por sobre su  autoconsumo… eso desincentiva que hogares puedan invertir  en autogeneración y recuperar la inversión en menor tiempo gracias a  los  pagos por inyección en la red”.

Esta nota fue publicada originalmente por: IPS Noticias