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Un informe elaborado por CAF –banco de desarrollo de América Latina- asegura que América Latina no ha logrado cerrar las brechas de ingresos con respecto a los países desarrollados a causa de los bajos niveles de productividad de sus economías. El Reporte de Economía y Desarrollo 2018 “Instituciones para la productividad: hacia un mejor entorno empresarial”, realiza un diagnóstico sobre los problemas de productividad y las acciones para alcanzar un mayor crecimiento productivo en América Latina.

La CAF informa que “una de las principales conclusiones a las que arribó el trabajo es que América Latina necesita trabajar en el diseño y la implementación de una agenda de reformas institucionales para mejorar el entorno donde operan las empresas, para de esta forma promover la eficiencia en la asignación de recursos y la innovación y así aumentar la productividad”.

La investigación también explica que el déficit de productividad en la región se asocia a dificultades en el proceso de entrada y salida de empresas, a la baja innovación o crecimiento de la productividad de aquellas que perduran, y a una ineficiente distribución del empleo y capital entre las empresas, incluyendo a aquellas que están en la informalidad. El problema de la productividad es transversal y se encuentra en todos los sectores que conforman la economía, evidenciándose un rezago considerable en relación a los países líderes.

El representante de CAF en Perú, Manuel Malaret, explicó que el reporte se enfocó en factores que afectan transversalmente la productividad de las empresas como las relaciones laborales, el grado de competencia, el acceso a insumos, la cooperación entre firmas y el financiamiento.

“Este año el RED está orientado a analizar el tema de la productividad como un factor crítico en el desarrollo de nuestros países. En la historia reciente de Latinoamérica hubo dos convergencias de políticas, que han generado resultados positivos e interesantes para la estabilidad macroeconómica y la disminución de la inequidad. Pensamos que en adelante nuestros esfuerzos deben estar dirigidos en la promoción de la productividad y proponemos que los países miembros del CAF también converjan en este nuevo pacto por la productividad”, agregó.

En cuanto al grado de competencia, la evidencia muestra que las economías de América Latina presentan mercados en los que el nivel de competencia es menor en comparación con regiones más desarrolladas.

“Para mejorar este aspecto es de vital importancia incrementar las capacidades técnicas y la independencia de las agencias de defensa de la competencia, reducir las barreras de ingreso a las compañías y profundizar el comercio internacional, que aún se encuentra limitado por la vía de trabas arancelarias, barreras no arancelarias y una baja calidad de la infraestructura logística” sugiere el informe.

En relación al acceso a insumos y la cooperación entre empresas, el reporte muestra que las compañías de la región en promedio utilizan relativamente menos insumos que las de países desarrollados, en especial importados. Recomienda “realizar mejoras en la integración comercial entre los países de la región y con el resto del mundo, mejorar la regulación en los servicios clave (electricidad, transporte, finanzas) y promover la consolidación de clústeres y cadenas de valor”.

Respecto a la asignación de la fuerza de trabajo se evidencia “una fuerte brecha de género, un mal emparejamiento entre las habilidades de los trabajadores y los requerimientos de los puestos de trabajo y una concentración en empleos informales y de baja productividad”.