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La nueva dinámica del mercado ha establecido una manera diferente de la relación entre las marcas y los consumidores. Las primeras necesitan establecer relaciones emocionales con sus potenciales clientes.

El terreno de las emociones es muy subjetivo, y sin duda es complicado averiguar qué o cómo se siente el consumidor. Así, las compañías se enfrentan a un nuevo problema. No solo tienen que jugar con un lenguaje que es mucho más difícil de entender y procesar sino que además deben descubrir cómo comprender si lo que están haciendo, lo están haciendo bien.

Las empresas deben empezar a leer las emociones de los consumidores

The Drum, presentó un análisis en el que destaca que hasta ahora percibir los sentimientos de los consumidores y entender lo que las personas estaban sintiendo era, sobre todo, cuestión de intuición. Para establecer una estrategia de marca se necesita más que empatía, por lo que las marcas han empezado a usar medios científicos para medir las emociones.

Uno de los métodos que se está empleando es el reconocimiento facial. Usando la tecnología, se estudia cómo reaccionan los receptores ante los mensajes viendo el comportamiento de su rostro.

Las empresas emplean estas tecnologías de reconocimiento facial combinadas con otras que miden las respuestas del cuerpo de los consumidores.

El emotion tracking es el seguimiento de las emociones y por lo tanto, es más complejo y completo. Además, los datos se pueden cruzar con otras variantes como cuestiones demográficas, para conseguir un perfil más completo del consumidor.

Sin duda algo a destacar es que el mercado aún debe refinarse y ser mucho más eficiente a la hora de hacer ciencia de las emociones. Se deben crear pruebas mucho más solventes y eficientes para lograr la respuestas que las marcas buscan: ¿qué sienten los clientes?

KVYV