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Por: Rodrigo Gómez de la Torre

Uno de los temas que año a año, y en especial en los periodos electorales se trata, es la generación de empleo.  Desde que el Ecuador retorna a la democracia en 1979, las discusiones de cuantos empleos se crearan con el potencial gobierno, ha sido uno de los temas más debatidos en las campañas electorales.

Parecería, y cada vez de manera más acentuada, que es el Gobierno quien “Crea Empleo” como si esto fuese algo se da a través de un Decreto Ejecutivo o mediante una ley.

El Código de Trabajo vigente, si bien fue promulgado en el año 1938, no es menos cierto que este mismo Código, ha sufrido un sinnúmero de cambios sustanciales en los últimos años, donde el espíritu del mismo se ha ido reforzando.  Es un código que con razones sobradas se planteó hacia la protección de los derechos de los trabajadores, y en particular con una clara orientación hacia un trabajo industrial.  En las últimas décadas, este mantiene esta orientación, sin embargo, va cerrándose únicamente hacia este sector, y desconociendo de manera clara, el trabajo agrícola, que, si bien el capítulo correspondiente se mantiene, ya no existe una legislación diferenciada, que se propone recuperar a través de una reforma al Código, a través del Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones.

Los acuerdos ministeriales, que se han emitido a través de esta regulación, no han sido acogidos por parte de los empleadores, según las expectativas de las propuestas y normativas planteadas desde el órgano rector de política laboral, el Ministerio del Trabajo.

Es importante recordar, que las ultimas 4 reformas al Código del Trabajo, han permitido ir reforzando de manera, casi desproporcionada, los derechos de los trabajadores, generando un desbalance entre Derechos y Obligaciones, creando de manera perversa un Freno a la Contratación.

En el año 2015, con la promulgación de la reforma al código, conocida como “Ley de Justicia Laboral”, en un complejo momento donde se anticipaba un freno a la economía, inicia una evidente caída en el empleo pleno, categoría en la que se considera a los trabajadores que tienen un trabajo formal, con afiliación al IESS y cumplimiento de las correspondientes obligaciones para los empleadores.  Caída que se evidencia con mayor fuerza entre el 2016 y 2016.

En el año 2016, la situación económica, con la nueva norma de “Justicia Laboral”, la caída en el empleo pleno, conlleva buscar una nueva reforma al Código, para propiciar el Empleo Juvenil crear un seguro de desempleo. (Grafico Empleo Nacional)

Otro aspecto que es importante reconocer, es que el sector que mayores fuentes de empleo genera (no necesariamente empleo pleno), es el sector Agropecuario, que es donde más empleos plenos se pierden a partir del 2014.

Las cifras entre lo Urbano y lo Rural así lo evidencian

En el caso del empleo para el sector Agropecuario, se han realizado varios intentos de proponer reformas a través de Acuerdos Ministeriales con condiciones diferenciadas para el sector desde el año 2013, acuerdos que fueron modificados en 2015, luego otras modificaciones y reformas en 2017 y las últimas en 2018, sin embargo, estos aun no ajustan las expectativas con los empleadores, sin que se pueda evidenciar un sustancial incremento de empleo pleno para los sectores con regulaciones diferenciadas.  Está claro que la denominada “Ley de Justicia Laboral”, si bien creo y reforzó derechos para los trabajadores con empleo pleno, este “refuerzo de derechos”, más allá de ampliar las posibilidades de contratación, planteo un evidente Freno a la Contratación.

Otro aspecto que es necesario recalcar, es que las nuevas tecnologías que están a disposición de los ciudadanos, trabajadores y empleadores, proponen nuevas formas de contratación, que definitivamente mas mucho más allá del Teletrabajo, que se normo hace unos años atrás.

La experiencia vivida en los últimos 4 años, ha evidenciado que el Empleo No Se Crea Por Decreto.  Las reglas claras y estables, con normativa equilibrada, es lo que genera la confianza, que a su vez deriva en inversión necesaria para fomentar la producción, y de esta el empleo.

Al cierre de este año 2018, debemos, y con mucha prudencia pensar que las Leyes Laborales, deben regular Derechos y Obligaciones, y que cualquier desbalance solo deriva en Menos Empleo Pleno.

SOBRE EL AUTOR:
RODRIGO GÓMEZ DE LA TORRE
PRODUCTOR AGROPECUARIO, CONVENCIDO DE QUE EL DESARROLLO DEL ECUADOR ESTÁ EN EL DESARROLLO ARTICULADO DE LAS CADENAS AGROALIMENTARIAS.