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Ma. Fernanda Palacios3
La Alianza Ecuatoriana de Turismo Sostenible (AETS) está trabajando conjuntamente con los ministerios de Turismo y Ambiente en el programa a nivel mundial Global Sustainable Turism Alliance, para promocionar el turismo sostenible de ocho áreas protegidas en el Ecuador, explicó María Fernanda Palacios, especialista en mercadeo. Chimborazo, Manglares Churute, Cayambe Coca, Machalilla, Cotacachi – Cayapas, Yasuní – Cuyabeno, Cotopaxi y con un tema puntual las Islas Galápagos, son las áreas tomadas en cuenta para este proyecto que tiene como objetivo proteger al medioambiente y las comunidades de estos lugares. Dentro de la estrategia de promoción no solo se busca lograr visitas, sino también educar a la gente con el tema de turismo sostenible, señaló.
El proyecto funciona con fondos de USAID, que son los programas de desarrollo de Estados Unidos y trabaja conjuntamente con los ministerios desde el año 2007. Una de las actividades para desarrollar el proyecto es hacer talleres de mercadeo para los actores locales, en donde se los capacita con información del tema desarrollo sostenible, expresó Palacios.
El Ecuador tiene cuarenta áreas naturales, de las cuales veinte son consideradas turísticas por el MAE, de acuerdo al número de visitantes que tienen. Las siete áreas continentales del proyecto fueron escogidas por ser las más turísticas o que tienen gran potencial pero necesitan hacerse conocer, explicó nuestra invitada.
Se ha realizado una estrategia de mercadeo completa para promocionar las áreas escogidas. Algunas de las herramientas son mapas turísticos, brochures promocionales, viajes y relaciones públicas con la prensa nacional e internacional y próximamente una página web, señaló Palacios.
La página web amigosdelaaps.org se abrirá en el mes de septiembre, para dar información acerca de las áreas protegidas del Ecuador y que la gente conozca nuevas opciones de turismo sostenible. Un punto muy importante de la página es que dispondrá una sección de turismo sostenible, con el objetivo de enseñar al turista a disfrutar de la naturaleza siendo amigable con el medioambiente y las comunidades locales.
Las actividades con las que la reserva de Producción de Fauna Chimborazo se ha beneficiado son la construcción de un espacio para los guardaparques que vivían en conteiners, a cargo de The Nature Conservancy (TNC) y el desarrollo de talleres de mercadeo de para la CORDTUCH, que es una agrupación de varias iniciativas comunitarias, por ejemplo.
Manglares Churute es una reserva ecológica muy poca conocida en el turismo pero con grandes recursos que resaltar. Su ubicación a 40 min de Guayaquil, su naturaleza pura, bosque, monos, cangrejos y manglar son características excelentes para el turismo, dijo Palacios. La labor para este caso, es el desarrollo de una empresa de turismo comunitario con la asociación de cangrejeros para operar tours diarios y generar empleo local, acotó.
El parque nacional Cotopaxi y Cotacachi – Cayapas son los lugares más cercanos de Quito y también han sido beneficiados por el proyecto. El Cotopaxi inauguró esta semana un sendero alrededor de la laguna Limpiopungo, señalizada y con paneles interpretativos de las características del páramo, dijo nuestra invitada. Y la reserva de Cotacachi – Cayapas está llevando a cabo el proyecto Runa Tupari, en el que la comunidad indígena brinda alojamiento, comida y comparte sus experiencias con los turistas en el cotidiano vivir.
La reserva ecológica Cayambe Coca ubicada a una hora y media de Cayambe, ofrece sus aguas termales de Oyacachi y dispone de una tienda comunitaria de recuerdos de madera, que genera ganancias y empleo a la comunidad indígena quechua.
Nuestra invitada recomendó que para colaborar con el turismo sostenible es preferible utilizar botellas recargables por ejemplo, para evitar meter más basura a las áreas. Además, mencionó que es importante consumir en los lugares locales, ya que así se genera trabajo y se deja dinero para las comunidades.
El turismo sostenible nació en el Ecuador hace aproximadamente diez años, cuando el turismo masivo llegó al límite, explicó Palacios. El turismo sostenible es lo contrario del turismo masivo, porque consume pensando en el futuro y respeta el medio ambiente y las comunidades locales. Dar trabajo a microempresarios para repartir mejor las ganancias, es esencial en este tipo de turismo, acotó.