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jefeLa mentalidad empresarial ha cambiado, o al menos está en proceso de hacerlo. Si el antiguo modelo se basaba en que el empleado trabajara para un jefe, ahora ese jefe debe ser el cliente. Esto no sólo se trata de mirar al cliente con otros ojos, se trata de que las empresas se planteen nuevamente el cómo ven al empleado, el cual ahora es alguien con capacidad propia para actuar, tomar decisiones y ser responsable de sus actos, prácticamente de igual manera en que lo es el dueño de la empresa para la que trabaja. Pues todos los empleados pueden ser su propio CEO, responsable de su propia estrategia, educación, conocimientos y marketing.

Quienes deben ponerse a la cabeza de este cambio son los jefes, animando a sus compañeros a que no lo vean como jefe, sino como un cliente. Esta es la clave del valor de una compañía, dar el poder a los empleados para equilibrar los resultados individuales con el trabajo en grupo. Los empleados deben tener autonomía para que puedan ser responsables de su futuro y que puedan tomar decisiones adecuadas y con conocimiento siempre que los superiores les hagan saber que confían en ellos.

El problema aquí es que no hay muchos departamentos que tengas esta mentalidad. Lo que las empresas deben saber es que cuando invierten tiempo y dinero en contratar a los mejores en cierta área, ellos merecen ser tratados como los expertos que son.

En las empresas grandes y en las pequeñas es importante tener en cuenta que la persona ante la que se rinden cuentas ya no es un jefe, es un cliente, y cada empleado debe mirar su carrera como una compañía individual en la que cada uno es su propio jefe.