Muchas empresas en el mundo se volcaron hace ya varios años por los espacio abiertos, considerando que estos son más económicos, generarían mayor interactividad y con eso mejores ideas para el trabajo. Los espacios cerrados fueron entonces abiertos, los diseños son diversos y consideran mayor luminosidad -en varios casos- así como otros factores que fundamentaron su éxito como el compartir ideas.

El resultado de esta práctica se pone en cuestionamiento. Una oficina de espacio abierto grande, puede ser muy linda, amplia, luminosa y hasta más acogedora. La oficina cerrada daba a pensar que la interacción era escasa o nula en algunos casos.

Según un artículo publicado en Capital de la BBC, trae a colación la importancia de la concentración en el trabajo y lo que está pasando ahora en países como Australia, UK y otros, cuando se trata del diseño de las oficinas para generar mejores ambientes de trabajo.

El problema con los espacios abiertos es que la concentración disminuye y así, la productividad. Menciona que muchas personas terminan llevando más trabajo a su casa porque no logran terminar con las tareas en su lugar de trabajo debido a la falta de concentración.

La falta de concentración señalada se da por la interactividad y ruido que se generan en los espacios abiertos. Interactividad que se da con la conversación entre los colaboradores, los temas no son necesariamente de trabajo, contrariamente, en su mayoría se dan de tema triviales. En efecto en las oficinas de espacios abiertos, por lo regular se cuenta con salas de reuniones, justamente para realizar brainstorming, por lo que cae en su propia trampa.

Of-Open-and-CloseUn dato muy interesante proporcionado en el artículo de la BBC es que ya existen varias oficinas que están volviendo a tener los espacios cerrados, incluyendo puertas y ventas.

Y es que sin duda el espacio laboral es muy importante e impacta al desempeño de las personas. Un lugar donde existe ruido, nunca será la mejor opción, nuestra concentración es lo más importante para producir mejor en el trabajo y no perderlo, más allá de la “interactividad” que se puede generar en los espacios abiertos.