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“Es necesario repensar el fenómeno de la informalidad laboral tomando en cuenta tanto las brechas estructurales que persisten en América Latina y el Caribe como las transformaciones tecnológicas que se están desarrollando aceleradamente en el mundo”, coincidieron los especialistas reunidos en el Seminario internacional Nuevas y antiguas formas de informalidad laboral y empleo precario que se desarrollló en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago, Chile.

Mario Cimoli, secretario ejecutivo adjunto de la CEPAL, señaló que “el análisis de la informalidad –que constituye un obstáculo para el goce de los derechos laborales y sociales de los trabajadores y las trabajadoras de la región- no debe limitarse a las políticas de mercado laboral, sino que es necesario vincular este fenómeno con factores estructurales y coyunturales como el crecimiento económico, el cambio tecnológico, las dinámicas de reproducción de la pobreza y la desigualdad y las restricciones externas de la región”.

“Debemos reponer el tema de la informalidad como un componente importante del análisis económico y social de la región”, subrayó el representante de la CEPAL, quien alertó especialmente sobre los desafíos asociados al acelerado cambio tecnológico.

Mientras que Manfred Haebig, representante de la agencia de cooperación alemana GIZ, destacó la trayectoria de cooperación entre Alemania y la CEPAL en temas de mercado de trabajo y reconoció la existencia de “grandes retos en el abordaje de la informalidad laboral no solo en América Latina y el Caribe sino también en Europa, aunque con distintos énfasis”.

“Hay un cambio bastante drástico de perspectiva. Alemania y algunos países en la región hablan de informalidad de otra forma” porque se cruza la transformación digital con las características del mercado del trabajo, indicó.

La CEPAL detalló en un comunicado que “de acuerdo con los antecedentes del proyecto, en América Latina y el Caribe la informalidad está estrechamente vinculada a la estructura productiva, ya que una alta proporción de la fuerza de trabajo se desempeña en sectores de baja productividad que se caracterizan por falta de cobertura de la regulación laboral y de acceso a la protección social. En los sectores de productividad alta o mediana -en los cuales las empresas tienden a ser en mayor proporción formales- también se observa la incidencia del empleo informal, aunque en menor medida, sobre todo como reflejo de estrategias de reducción de costos. La OIT estima que, entre ambas modalidades, un 53,8% de los ocupados urbanos de América Latina y el Caribe tenían un empleo informal en 2016”.

Por otra parte, resaltan que “hoy, a través de las plataformas digitales, se están generando puestos de trabajo que no están cubiertos por la legislación laboral existente, con lo cual existe la amenaza de una nueva modalidad de informalidad y precariedad laboral”.

Consideran que “las políticas de formalización deben tomar en cuenta las raíces estructurales de la informalidad y ajustarse a los nuevos desafíos. Los países de la región han avanzado en diferentes áreas de políticas de formalización, pero el contexto económico actual impone severos frenos al respecto al debilitarse la generación de empleo formal por las modestas tasas de crecimiento da la actividad económica de los últimos años».

Además, destacan que «el diseño de una regulación laboral y de políticas de protección social que tomen en cuenta las características de los trabajos de las plataformas digitales impone el reto de asegurar el disfrute de los derechos laborales y sociales de estos trabajadores y trabajadoras sin limitar las oportunidades que las nuevas tecnologías pueden traer aparejadas”.