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Un análisis inédito del gasto público en América Latina y el Caribe realizado por el BID, revela enormes ineficiencias y malgasto que podrían llegar a costar hasta 220.000 millones de dólares al año, o el equivalente al 4,4 por ciento del PIB de la región. Esto significa que hay amplio margen para mejorar los servicios básicos sin necesidad de aumentar el gasto.

Mejor Gasto para Mejores Vidas: Cómo Pueden América Latina y el Caribe Hacer Más con Menos es el informe del Banco Interamericano de Desarrollo. La publicación, parte de la serie de estudios insignia del BID denominada Desarrollo en las Américas, argumenta en contra de los recortes generalizados y a favor de un gasto “inteligente” que mejore la eficiencia en áreas críticas del sector público. El informe analiza lo que los países gastan en diferentes áreas, si invierten o no lo suficiente para asegurar un futuro mejor, y si dichos gastos aumentan o disminuyen la desigualdad.

“En tiempos en que los gobiernos tienen que tomar difíciles decisiones, este informe provee una oportuna plataforma para discutir cuán eficientemente invertimos nuestros recursos públicos para asegurar los mejores resultados posibles, no sólo para el presente sino también para el futuro”, dijo el economista jefe del BID, Alejandro Izquierdo. “La buena noticia es que podemos mejorar las vidas de nuestros ciudadanos no mediante gastos más elevados sino más eficientes”, agregó.

Además de un diagnóstico, el informe formula varias recomendaciones de políticas sobre cómo mejorar la eficiencia del gasto gubernamental. Por ejemplo, incluye medidas concretas para reducir las demoras y sobrecostos de proyectos de infraestructura, así como la corrupción en las compras gubernamentales.

En América Latina y el Caribe, el gasto público consolidado actualmente ronda en promedio a un 29,7 por ciento del PIB, casi 6 puntos porcentuales más que a principios de los años 2000. El gasto oscila entre más del 35 por ciento del PIB en Argentina y Brasil y menos del 20 por ciento en la República Dominicana y Guatemala.

Tras la crisis financiera global de 2007-2008, muchos países de la región vieron catapultarse sus ingresos por la venta de materias primas y elevaron sus gastos en áreas tales como salarios en el sector público y pensiones, que son difíciles de revertir. Esos gobiernos ahora necesitan sacar el máximo provecho posibles de sus ingresos tributarios.

El informe ofrece una amplia gama de recomendaciones de políticas específicas. Éstas incluyen hacer un mayor uso del análisis de costo-beneficio para determinar sus mejores opciones presupuestarias, o la creación de organismos dedicados para la planificación estratégica que utilicen rigurosas evaluaciones del impacto de los programas gubernamentales antes de tomar decisiones sobre la asignación de recursos.

Por último, Mejor Gasto para Mejores Vidas analiza también aquellos elementos intangibles que están detrás de las decisiones presupuestarias, tales como el nivel de confianza de la población en su gobierno. La falta de confianza implica, entre otras cosas, que los votantes prefieren las políticas públicas que ofrecen beneficios inmediatos (tales como las transferencias) antes que la inversión en educación e infraestructura, cuyos beneficios sólo se hacen visibles muchos años más tarde.

Fuente: BID