Según los resultados de la Encuesta Nacional de empleo, desempleo y subempleo (Enemdu) del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), que mide el periodo comprendido entre junio de 2017 a junio de 2018, el empleo adecuado o pleno (referido a la condición de tener un trabajo de 40 horas o más con al menos el salario básico unificado) tuvo un descenso de 40,1% a 38,9%, en un año. En el análisis por ciudades, Cuenca y Quito son las que presentan mayor descenso. En Quito el empleo adecuado cayó 4%.

El informe destaca que 35.907 personas salieron del desempleo , a junio de 2018, y que en los últimos doce meses la desocupación no ha crecido. El subempleo ha descendido 1,1% y hay incrementos en las categorías de Otro Empleo No Pleno, Empleo No Clasificado, Población Económicamente Inactiva (PEI), y sector informal.

El indicador de Otro Empleo No Pleno – en el que se ubican las personas con empleo que percibieron ingresos inferiores al salario mínimo o trabajaron menos de la jornada legal y no tienen el deseo ni disponibilidad de trabajar horas adicionales- fue el que más se incrementó que entre junio de 2017 y junio de 2018, pasando de 24,3% a 26,5%.

La Población en Edad de Trabajar (PET) en el último año aumentó en 167.426 personas, sin embargo la Población Económicamente Activa (PAE) disminuyó en 168.694. Además la Población Económicamente Inactiva – compuesta por quienes no están empleados, no buscan trabajo ni quieren trabajar- creció en casi 200.000. Esto según los expertos podría reflejar un “efecto desaliento”,es decir que se cansaron de buscar empleo.

También se evidencia un descenso en el comportamiento del empleo en el sector público, respecto del empleo nacional, al pasar de 8,9% al 8,1%.

Un análisis de CORDES respecto a estas cifras señala que “el manejo económico de los últimos doce meses no ha sabido generar las condiciones para mejorar las ya pobres estadísticas del mercado laboral…Son importantes las señales que el equipo económico envíe para que crezca la economía, pero ya no con base en el endeudamiento y el gasto público, y que se tomen medidas para restar rigidez al mercado laboral. Solo así se puede esperar que la iniciativa privada compense la pérdida de empleos”.

En cuanto a las mediciones de pobreza, las cifras del INEC revelan que las tasas de pobreza (quienes perciben un ingreso familiar per cápita menor a $ 84,72) se incrementaron pasando del 23,1% al 24,5%; y las de pobreza extrema (quienes perciben un ingreso familiar per cápita menor de $ 47,74) pasaron del 8,4% al 9%. El Coeficiente de Gini, que mide el grado de desigualdad, se elevó de 0,462 a 0,472 puntos.

Fuentes: INEC, El Universo, El Telégrafo