“Queremos construir la primera ciudad verdaderamente del siglo XXI”, dice Dan Doctoroff, CEO de Sidewalk Labs refiriéndose a Quayside,  un ambicioso proyecto que, la empresa de soluciones urbanas de Alphabet, ha puesto en práctica en la ciudad de Toronto, a orillas del lago Ontario y cuyo objetivo principal consiste en conseguir, a través de la tecnología, una ciudad más asequible, habitable y ecológica.

Este proyecto de Google  consiste en rediseñar un barrio urbano desde cero para reconstruirlo de nuevo, alrededor de las últimas tecnologías digitales. Vehículos autónomos, edificios low cost construidos con materiales sostenibles, una central térmica que no empleará combustibles fósiles, robots, en fin una renovación del concepto de ciudad inteligente, con la intención de conseguir que la planificación urbana y la vida en la ciudad responsan a las necesidades de sus ciudadanos.

Con el uso de redes de conectividad de alta velocidad y de largo alcance, el proyecto tiene previsto instalar sensores por toda la ciudad que recojan datos de forma centralizada y ordenada. Así, la ciudad podrá medir, analizar y tomar decisiones por sí misma en beneficio de todos sus habitantes.

Sin embargo, muchos detractores ven en esta monitorización un control excesivo sobre la población. En cuanto al control de información y la privacidad, los  partidarios de las ciudades sensibles opinan que es vital trabajar con políticas urbanas que convivan con la sociedad del conocimiento. Para ello, se deben respetar el derecho a la protección de la privacidad y asegurar una gestión responsable de las nuevas tecnologías. Igualmente, en ciudades cada vez más digitalizadas los habitantes deben tomar conciencia del valor que tiene la información y cómo puede cambiar el mundo.

En este sentido,  Daniel Batlle, CMO de la empresa de Smart Systems Alfred dice que “una Smart city no es una decisión unilateral de los gobernantes de las ciudades. Es una elección de sus habitantes ya que mucho de los servicios digitales que se están implantando actualmente en la ciudad no tienen que estar aprobados por un gobierno…En el futuro valoraremos las ciudades por las facilidades que nos propone en nuestro día a día, y al final las ciudades compiten entre ellas para aportar una mejor vida a los suyos”.
 Fuente: Sidewalk Labs