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Pocas veces el mundo ha tenido que enfrentarse a un contexto socio-económico tan difícil como el actual, y menos aún las marcas, que en ocasiones parecen paralizadas ante la incertidumbre, y afectan la relación entre los consumidores y las marcas. Ante una sociedad desconfiada, y cada vez menos dispuesta a gastar dinero, las marcas tienen un duro trabajo por delante si quieren sobrevivir, adaptándose a nuevas actitudes y normas que parecen no estar dispuestas a irse.

Se debe averiguar qué discursos y qué tono son los más apropiados para dirigirse a este nuevo consumidor nacido de la crisis.

 Agnès Riba, strategic planner en JWT, sostuvo que las marcas se crean por una idea o visión, y esa motivación es la que debe transmitir al consumidor a través de un posicionamiento, no frente al mercado, sino frente a la sociedad; además indicó que el consumidor actual obliga a construir marcas desde una visión más global.

Una idea que comparte Gem Romero, Director Estratégico creativo de Bassat Ogilvy y Presidente de APG Spain, quien afirma que si las marcas no pierden sus miedos y no cambian de actitud, pueden dejar de ser atractivas por estar lejos de la realidad, y no ser capaces de conectar con la gente.

Romero sostuvo que “O las marcas evolucionan y demuestran posturas más sólidas e íntegras, con relación a su entorno, o rápidamente formarán parte de ese grupo de entes de tipología diversa, a los que la sociedad acusa de ser interesados, mentirosos y despiadados, los culpables de todo lo malo.