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Microsoft  ensaya nuevas tácticas para adaptar su software a la era de los aparatos móviles, generando desde entusiasmo hasta consternación.

La empresa, que planea lanzar una nueva versión de su sistema operativo Windows, está siguiendo el libreto de Apple y Google,  al incorporar las aplicaciones y la interfaz táctil que los consumidores han popularizado en los teléfonos inteligentes, y las computadoras tipo tableta.

Microsoft también lanzará una segunda versión de Windows que incorpora una tecnología de microprocesadores que gastan menos energía, misma que surgió de los teléfonos celulares. La decisión ha generado fricción con Intel Corp.,  el fabricante de chips y socio clave de la empresa desde hace algunos años.

La presión por el cambio es intensa. Las ventas de computadoras personales, donde Microsoft es líder, han disminuido a medida que los usuarios optan por los teléfonos inteligentes y tabletas. Microsoft apuesta a que el nuevo Windows con funciones táctiles, atraerá a los clientes corporativos e impulsará el desarrollo de tabletas, laptops con pantallas táctiles y portátiles híbridas que se pueden convertir en tabletas que usen Windows.

Se espera que Apple anuncie una versión más pequeña del iPad, cuyo modelo más básico actual empieza en $499 en Estados Unidos, mientras que algunas tabletas que usan el sistema operativo Android de Google cuestan $149. Los fabricantes están ofreciendo tabletas con Windows que van desde los $600 hasta más de $1.000 dólares.

Un factor que añade duda, es la decisión de Microsoft de ofrecer dos versiones de su software, Windows 8 para los chips tradicionales, y Windows RT para los chips para teléfonos inteligentes.

Windows 8, no obstante, cuenta con una ventaja competitiva, pues funciona con las nuevas aplicaciones móviles, así como con las aplicaciones de su versión anterior, mientras que, Windows RT no funciona con los programas más antiguos.