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panelLas ciudades tienen un centro que tradicionalmente fue el lugar de encuentro de todos los actores de la ciudad, donde se desarrollaba el aspecto comercial y simbólico de las plazas, tal y como sucede en Quito en la Plaza Grande.

Estas plazas eran lugares obligados de tránsito donde había almacenes, mercados populares y de primera necesidad.

Hoy por hoy, estas plazas se han ido reemplazando por centros comerciales que han adquirido la función de centralidad urbana, donde las personas se encuentran para conversar, para pasear, con un componente importante que es la seguridad.

Diego Salazar, Arquitecto, Urbanista y Planificador, y Mario Vásconez, Arquitecto, Subdirector de Investigaciones Ciudad, conversaron con Marketing Activo sobre los centros comerciales como espacios integradores.

Los centros comerciales tienen gran acogida pues existe facilidad de parqueo, y no solo hay oferta indirecta comercial, sino también una ventaja sobre la poca facilidad que dan las plazas para transitar, provocando en las personas que van al centro comercial un concepto de centralidad.

Diego Salazar sostiene que las plazas eran consideradas como un espacio público de encuentro, hoy los centros comerciales están absorbiendo esas necesidades como centros de consumo, y asegura que el ser humano necesita lugares de encuentro pues es un ser social; y los centros comerciales que se planifican con las accesibilidades de tránsito absorben la necesidad de encuentro.

Los centros comerciales, conocidos incluso como los “No Lugares” reemplazan los espacios públicos de encuentro, y Mario Vásconez asegura que las personas buscan lugares donde se sientan seguros y cómodos, y que, actualmente estos espacios de encuentro brindan otras ofertas como espectáculos artísticos, y shows gratis, motivo por el cual las ciudades se hacen en función de estos centros comerciales.

Nuestros invitados aseguraron que, se pretende resaltar la importancia de las plazas en la ciudad, por ejemplo, la de la Plaza Foch, que cuenta con servicios que antes no tenía, como wifi; el territorio físico deja de tener límites para los espacios, y empiezan a tener otros alcances.

Estos expertos en el tema aseguraron que a estas centralidades hay que entenderlas como multiplicidad de servicios, y lugares de encuentro.

Diego Salazar reiteró que es importante tener conciencia de lo que significan los nuevos hábitos de consumo, pues muchas veces compramos lo que no necesitamos, únicamente por comprar, y sostuvo que el 40% de las personas al ser encuestados sobre lo que harían en sus tiempos libres, responden que quisieran tener dinero para ir al centro comercial.

Al no existir la plaza como concepto de funciones comerciales y de encuentro, esto se substituye por la vía que no es la más importante, ni la más bonita, sino es por donde pasa el transporte público; allí se establecen lugares de comercio, mismos que complican la circulación.

Mario Vásconez sostuvo que los centros comerciales son espacios para público, no son espacios públicos, pues el espacio público es el ejemplo de la democracia, es para todos, sin restricciones, que es lo que son las plazas.

Lo importante es que exista oferta para determinadas opciones de socialización en la noche, sin olvidar el contexto mundial en el que estamos ni la situación económica en la que nos desenvolvemos.

Nuestros invitados opinaron que es importante que se generen funciones con la capacidad de elegir, pero esa inducción al consumo debe trabajarse adecuadamente dentro de la cultura ciudadana, por tal motivo, los nuevos centros comerciales deberían propiciar el consumo y las prácticas culturales.

Finalmente manifestaron que la ciudad crece como las necesidades propias, sin embargo, esto no es un problema de planificación, sino de políticas públicas, de entender como la gente supera sus necesidades, y que se debe proponer espacios de encuentro que generen una cultura ciudadana.