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Fábrica china de coches Geely/ autor Juan Pablo CardenalDetroit, la ciudad del estado de Michigan que algún día fue la cuna de la industria automotriz en el mundo se declaró en bancarrota. Las autoridades anunciaron que la ciudad adeuda U$ 15 000 millones. Y muchas de las razones tienen que ver con la industria automotriz, con los Tres Grandes: General Motors, Ford y Chrysler,  vitales para volver a apuntalar esta industria, que de millonaria pasó a ser emergente.

Sin embargo, la situación actual de estas empresas automotrices muestra, desde hace un par de años, signos de recuperación. El año pasado, General Motors ganó U$4 900 millones y sumó su tercer año consecutivo de beneficios. En 2011, el mayor fabricante estadounidense ganó U$7 600 millones. En tanto, Ford consiguió aproximadamente U$ 5 670 millones en 2012. Un año antes la cifra fue de casi U$6 000 millones.  De su parte, el Grupo Chrysler, tras la crisis de 2008, tuvo unos U$1 700 millones en 2012.

Según un estudio de 2010 del Centro de Investigación Económica Aplicada, el error de los fabricantes estadounidenses fue buscar la protección estatal para no tener que reestructurarse. Los Tres Grandes de Detroit redujeron sus costos e instalaron plantas en Texas, Kentucky, Tennessee o Missouri, lo que provocó el éxodo de trabajadores de Detroit a esas localidades. Eso significó la desaparición de riqueza de la ciudad. De los 1,8 millones que tenía la ciudad en la época de esplendor del sector del automóvil, en 1950, ahora hay 700 mil habitantes.