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En el marco de la celebración del centenario de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo  ha creado una serie de predicciones sobre el mundo laboral y recalca que las competencias y cualificaciones de hoy no se ajustarán necesariamente a los trabajos del mañana, así como que las nuevas adquiridas pueden quedar desfasadas rápidamente. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo, asegura que “se necesitan medidas enérgicas para evitar que se intensifiquen las desigualdades e incertidumbres existentes”.

La OIT  proyecta que “los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, crearán nuevos oficios para muchas personas, pero otras perderán sus puestos de trabajo en esa transición. Serán las menos preparadas para aprovechar las nuevas oportunidades”.

También destacan que “el camino de las economías hacia una senda más sostenible ambientalmente creará millones de puestos de trabajo a medida que se adopten prácticas sostenibles y tecnológicas, pero a la vez muchas posiciones desaparecerán al dejar atrás las industrias basadas en el carbón”.

Señalan a la evolución demográfica como otro factor importante. “El aumento de la población juvenil en algunas regiones del mundo y el envejecimiento en otras generará presión sobre los mercados de trabajo y los sistemas de seguridad social, y esos cambios abrirán nuevas vías para contar con sociedades activas, basadas en los cuidados y la inclusión”.

En este contexto, la OIT llama a aprovechar esas “profundas transformaciones” para crear un futuro más prometedor y alcanzar la seguridad económica, la igualdad de oportunidades y la justicia social. “Para ello se necesita que los Gobiernos, las organizaciones de empleadores y los trabajadores se comprometan a acciones que permitan revitalizar el contrato social que asegura a los últimos una participación justa en el progreso económico, el respeto de sus derechos y la protección de los riesgos a los que se exponen a cambio de su contribución laboral”.

Para lograr ese fin, plantea diez recomendaciones, como parte de un programa “centrado en las personas” y que de seguirse generaría crecimiento, igualdad y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras:

  1. Garantizar el derecho a un aprendizaje a lo largo de la vida que permita adquirir competencias, perfeccionarlas y reciclarse profesionalmente:
  2. Incrementar las inversiones en las instituciones, las políticas y las estrategias que apoyen a los trabajadores a lo largo de las transformaciones del futuro laboral
  3. Aplicar un programa transformador para lograr la igualdad de género
  4. Proporcionar protección social universal desde el nacimiento hasta la vejez
  5. Establecer una Garantía Laboral Universal
  6. Ampliar la soberanía sobre el tiempo
  7. Garantizar la representación colectiva de los trabajadores y los empleadores
  8. Administrar la tecnología a favor del trabajo decente
  9. Dar incentivos para promover inversiones en áreas claves en favor del trabajo decente y sostenible
  10. Remodelar las estructuras de incentivos empresariales en pro de sus estrategias de inversión a largo plazo