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Wilson Araque, director del área de gestión de la Universidad Andina y coordinador del Observatorio de la PYME, analiza el impacto del reciente incremento del salario mínimo en la estructura de costos, así como las medidas que deben tomar los emprendedores para mejorar la productividad y la eficiencia de sus empresas para mantenerse y crecer.

Araque  dice que “el incremento del salario mínimo vital que ahora llega a US 340 dólares para una PYME que contrata a un trabajador y le paga ese valor, mensualmente tiene un real impacto de cerca de US 438 dólares, considerando los beneficios de ley;  y si a esto se suma los fondos de reserva que se deben pagar luego de un año de servicio, el costo llega a 466 dólares”.

Resalta que si bien estos incrementos inciden en la estructura de costos de las empresas,  si se analiza el comportamiento de años anteriores, este es uno de los más bajos en términos porcentuales. “Llega alrededor de 6% y en términos de impacto, realmente no es mayor”.

Araque considera que las empresas deben ir pensando en cómo generar mayores ganancias, sobre todo mejorando la eficiencia. Hace referencia a uno de los indicadores del informe de coyuntura presentado a finales de 2013 por el  Observatorio de la PYME, que refleja que en Ecuador más del 80% de PYMES  tiene una capacidad instalada que no está siendo utilizada. “La única forma de contrarrestar el incremento de costos generados por el no uso de la capacidad instalada es encontrando nuevos mercados”.

Otro de los aspectos que analiza es que la mayor parte del emprendimiento privado está todavía ubicado en la parte comercial. “No hay mayores estímulos para generar empresa desde el lado productivo. El gobierno ha propuesto un cambio de matriz productiva, esto implica que deberíamos ser productores de esos productos que ahora importamos. La  gran pregunta es ¿la empresa nacional está en capacidad de generar un producto idéntico o superior al que se importa actualmente? Para llegar a ese escenario positivo, nuestras empresas necesitan capacitación, asistencia tecnológica y financiamiento para incorporación de tecnología. Además se debe destinar presupuesto específico para Investigación y Desarrollo para lograr productos más sofisticados. Hay que incorporar elementos creativos, competir sobre la base de la diferenciación”.

Finalmente Araque señala que otro factor que hay que superar es la mentalidad cortoplacista. “Una política sana para una PYME, es que una buena parte de utilidades sirva para reinversión, crecimiento, mejoramiento. Solo pensando así vamos a tener empresas realmente competitivas”.