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Rondando inteligentemente con una mano en su cintura, para modelar sus jeans de diseñador, Laura Ellner parece la encarnación del estilo y moda. Mientras ella modelaba en Lincoln Center Plaza en el primer día del New York FashionWeek el jueves pasado, un mar de cámaras sonaron al mismo tiempo, cada una compitiendo para fotografiar su aparición.

Esta fue una buena aparición, de igual acogida como un paseo sobre la alfombra roja, sin embargo para Laura Ellner, una bloguera sobre moda, lo que estaba en juego era mucho mayor.

Laura Ellner apuntaba a mejorar su imagen, pues ella posa seguido en Onthe Racks (su blog), y aparece en sitios similares. Laura estaba también compartiendo su protagonismo con su cartera grande, llena de cierres, cartera KelsiDagger hecha por: Por La Victoire; una compañía de cuero.

Durante esa semana, docenas de escenas similares fueron observadas en la ciudad, en el show que se realiza dos veces al año        y que algunas veces eclipsa la acción en las pasarelas. Al frente de MilkStudios, en los muelles junto al río Hudson, y en otras localidades donde los shows son programados, aspirantes a la moda, más mujeres que hombres, más jóvenes que adultos, apuntan a las cámaras, deseando sus 15 segundos de fama en Instagram, Tumblr ó en una de las docenas de blogs de moda que proliferan en la web.

Años atrás estilistas, blogueros, editores de moda y estudiantes, caminaban mostrando una mezcla de ropas vintage, moda chatarra y de alto mundo de marcas, que solían ser vistas como una zona de comercio abierta.

Hoy muchas de estas marcas son íconos web, funcionando gracias a sus pocos pero asiduos fans. Pero lo que ellos están mostrando como estilo casual en la calle, el lado indie de la moda, ha sido infiltrado por gente de marketing, consultores de marca y gurús de relaciones públicas; todo esto en pro de persuadir a esas mujeres de salir en sus atuendos casuales.

Phillip Oh, fotógrafo profesional comenta: “Los diseñadores más jóvenes no tienen los recursos para contratar profesionales de relaciones públicas, o tener acceso a editores importantes y estilistas, entonces prestar su ropa a amigos y patrocinadores que serán fotografiados, es una excelente forma de llamar la atención de la industria y de los consumidores.”

Consultores de marca estiman que los blogueros populares, y otros autodenominados “infuenciadores”, pueden ser pagados por empresas diseñadoras entre $2000 a $10000 dólares, por una simple aparición en su ropa; Tom Julian sostiene: “Si les das una giftcard de $1000 dólares y pagas por sus gastos, ese es un buen cambio por apariciones.”

Para algunos diseñadores,  el marketing y apogeo de los blogueros de la moda puede ser igual o sobrepasar ese de la alfombra roja.