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En Ecuador se termina una semana llena de movidas políticas. Hace varios días teníamos rumores, y aquellos se hicieron realidad. Hemos vivido una semana más, movida por la política y nadie piensa en el impacto que esto genera en la imagen del país, los efectos sicológicos y emocionales que se generan en quienes todos los días se levantan a seguir trabajando. En términos de marketing, nadie está pensando en el consumidor.

Quito, 9 de julio, 2020.- El gobierno de Ecuador va por su cuarto vicepresidente a tan solo meses para terminar su período. Desde que Sonnenholzner empezó a caminar las calles, visitó hospitales, recorrió barrios repartiendo comida, y otras actividades de este tipo; muchas personas expresaron su descontento y miraron estas acciones como campaña política adelantada.

Otto Sonnenholzner, renunció a la vicepresidencia de la República, el martes 7 del presente mes. 

En realidad, más allá del juego político que se inicia con su salida; se encuentran la inestabilidad en el sector de la salud, la crisis económica y laboral. Los ecuatorianos parecemos acostumbrados a los cambios de gabinetes, pero ¿en realidad es así? 

Me sorprende que nadie, piensa en la crisis de imagen del país, tanto al interior como al exterior, y sus efectos.

Hubo rumores sobre la incomodidad que la popularidad de Sonnenholzner estaba causando al interior del Gobierno, tanto así que muchos afirmaban que su renuncia en el COE se debió a este motivo, cuando él mencionó que en realidad quería ponerse en el frente del epicentro del Covid19, en esos momentos, Guayaquil.

Cierto o no, todos estos “rumores”, el punto es que muchas otras personas brindaron su apoyo a la gestión realizada. Otto se ganó el corazón de mucha gente y al momento de su renuncia, unos se sorprendieron y otros, no. Casualmente sale del gobierno, en el momento que la capital del país, más lo necesita, Quito actualmente, registra más infectados que en la época pico de Guayaquil.

Compartimos un interesante análisis de su salid en panel el día martes con nuestros amigos periodistas Andrés López y Carlos Rojas; nuestro colaborador en el área política, Rodrigo Gómez de la Torre; y, el consultor de comunicación en crisis, Marcelo Alemán. Les invitamos a mirarlo. 

Además de esta situación, el presidente Lenin Moreno anunció que habrían algunos cambios de gabinete de los cuales, algunos ya se han hecho públicos.

Ahora, la reflexión que nos queda por hacer es que si bien unos personajes vienen y se van, otros, regresaran sin duda a la arena política; el Ecuador sigue emitiendo una imagen de INESTABILIDAD y en un país tan inestable, se presentan algunas interrogantes:

  1. Cómo logramos hacer empresa en este país?
  2. Cómo atraer inversionistas extranjeros?
  3. Cómo vamos a lograr superar las crisis en las que estamos inmersos? (corrupción, salud, economía y trabajo).
  4. Cómo lograremos superar la falta de ingresos en el presupuesto del Estado?
  5. Habrá ayuda financiera -real- para el sector privado?

Entre muchas otras interrogantes que varios nos hacemos. 

Pensando como siempre desde el marketing, la pregunta que más nos llama la atención es ¿cómo vamos a recuperar posicionamiento? Uno correcto. 

Una imagen de ser un país capaz, próspero, lleno de lugares hermosos, con negocios financieramente fuertes, sostenibles en el tiempo, un país donde los funcionarios públicos están para servir, no para ser corruptos, un país donde las reglas son estables, las regulaciones funcionan para todos, las sanciones son acatadas, la autoridad se respeta, y ella, no es abusiva y se aplica para todos. 

Y si soñamos un poquito más:

Un país pequeño de 4 mundos que te permite hacer negocios, porque todos sus ciudadanos son preparados, un país de respeto, con calidad ética, el lugar del mundo donde puedes llegar sin problemas porque tenemos un hub de aerolíneas, un país donde todos son bienvenidos, porque su riqueza en biodiversidad se refleja en su gente y no solo en sus aves, un país donde puedes caminar libremente porque nadie te roba, un país donde el transporte es limpio y respetuoso con todos (incluyendo los peatones) y los precios son justos, los productos que se producen tienen altos estándares de calidad, las leyes laborales son flexibles, la palabra vale más que un papel, los bancos respetan a sus clientes, así como todos los otros negocios, sus tasas de interés son razonables en una economía dolarizada, el precio de transferencias es justo, no excesivo. 

Un país donde puedes encontrar el mejor ambiente del planeta, un clima fantástico, abundancia en lo que tiene, pero más importante, abundancia en lo que son sus habitantes, lo que creen y por lo que trabajan. Un país grande, lleno de facilidades para realizar tus sueños, donde te brinden oportunidades porque brindas trabajo, en el que nadie muere por hambre o falta de atención médica. 

Ecuador es un país pequeño que tiene mucha materia prima, pero que nos hemos encargado de embarrarla a tal nivel que figuramos en las listas negras de inversiones internacionales. Nuestra gente se muere porque no hay camas ni hospitales que aguanten la pandemia. Un país donde a los empresarios se les cree ladrones por unos que si lo han sido, pero el refrán típico del tendero “Hoy no fio, mañana si” nos demuestra que la desconfianza prima ante cualquier buen gesto de caridad.

Será que podemos pensar por unos minutos: 

Qué clase de país queremos ser y cómo llegar hacia eso? Reconozcamos nuestro punto de partida, hagamos acuerdos y dejemos el pasado a tras, claro, jamás olvidar las lecciones que deberíamos sabernos de memoria en este punto de nuestra historia. No le demos oportunidad al populismo. Dejemos la individualidad por un bien común. Dejemos la viveza criolla, no es cool “hacerte el vivo” es deshonesto y “al huevo”. Hartos estamos de esa actitud. 

¿Me cachan? Tenemos un posicionamiento de miedo. 

Años, en realidad décadas suman, en los que miles de empresarios de muchos sectores, hemos luchado por poner el nombre del Ecuador en los mejores lugares, darnos a conocer como un país maravilloso, pero todo ese trabajo, se desmorona y se convierte en una farsa con los titulares de los medios internacionales, solo nos quedamos con la primera letra de esta linda palabra “M”, con la que empieza otra palabra que por respeto, no la escribo, pero para el buen entendedor, pocas palabras.