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Con esta expresión se designa a los diferentes tipos de derechos subjetivos que los modernos ordenamientos jurídicos atribuyen a los autores de creaciones espirituales ‘obras de arte y literatura e invenciones’ y a los industriales y comerciantes que emplean determinados signos para identificar los resultados de su actuación y, resguardar, frente a los competidores, los valores espirituales y económicos agregados a su empresa, marcas y nombres comerciales.

¿Qué se entiende por Derechos Subjetivos?

El profesor Guillermo Cabanellas de las Cuevas entiende por ‘Derecho subjetivo’, aquel ‘inherente a una persona, activa o pasivamente; como titular de un derecho real, como acreedor o deudor en una relación obligatoria’. En el derecho real, a diferencia del personal, entendido como el vínculo jurídico entre dos personas, predomina la relación entre una persona y una cosa. Por lo mismo, el derecho real se asume como la potestad que una persona tiene sobre una o más cosas que constituyen el Objeto del Derecho.

Ahora bien, los Derechos Intelectuales, es decir las exclusivas del autor, del inventor y del titular de signos mercantiles no son posiciones monopolísticas simplemente, sino verdaderos derechos subjetivos privados. Esta materia comprende un conjunto de derechos subjetivos que recaen sobre objetos que no están constituidos por cosas, sino por bienes inmateriales ‘intangibles’.

¿Qué se protege a través de los DI?

Los Derechos Intelectuales conceden a su titular la facultad exclusiva de materializar la concepción protegida, haciendo de esa actividad el fin de una empresa o comercio. Esto coloca a su titular en una posición económica privilegiada frente a terceros, atribución, que se constituye en el Contenido del Derecho.

La protección referida a través de estos derechos no se dirige a la idea o a la concepción como tal; a quien se protege es al autor y al ideador que las ha alumbrado o realizado. Tampoco se protege a toda clase de ideas o concepciones; las que se tutelan son aquellas combinaciones ideales de realidades sensibles que, al ser cumplimentadas por una determinada materia o energía hacen nacer una entidad objetiva, independiente de su creador, apta para ser repetible; y, dotada de valores técnicos, artísticos, o mercantiles que puedan ser utilizados y disfrutados por todos.

El ‘principio de tipicidad’ es el que rige la protección de las creaciones espirituales, por tanto, sólo aquellas combinaciones ideales, que además de plasmarse en realidades físicas individualizadas, pertenecen a algunos de los tipos enumerados por la Ley, son susceptibles de tutelarse, precisamente por la falta de un genérico reconocimiento de derechos absolutos frente a cualquier tipo de creación intelectual. Una limitación como la señalada, en fin, no afecta al tipo de tutela, sino al tipo de bien que puede ser punto de referencia para un derecho absoluto.

Las ideas, concepciones o creaciones humanas que trascienden del sujeto y encarnan  en una realidad material, constituyen el objeto de los derechos intelectuales y su peculiaridad estriba en su ‘inmaterialidad’. Estos objetos, en efecto, se diferencian de todos los demás, por carecer de sustancia física; son intangibles y subsisten por encima de todas sus ejemplarizaciones.

Con esta designación, finalmente, se alude, en conjunto, a los dos grandes sectores muy definidos y entre los cuales no se niega la existencia de notas y relaciones comunes, pero de los que se reconoce su radical diversidad. Se trata de dos regiones, cada una de las cuales ha de constituir un tratado independiente: por una parte, está el Derecho de Autor o Propiedad intelectual, literaria y artística; y de otro, el Derecho del inventor, del creador de dibujos y modelos y, del usuario de signos distintivos de carácter mercantil o  propiedad industrial.

En efecto, la Propiedad Industrial tutela los objetos utilizables por la técnica y por la industria. Son aportaciones sucesivas al progreso de la técnica. Las patentes, las marcas, los dibujos  y modelos industriales y la protección contra la competencia desleal la conforman.

Bibliografía:

ASCARELLI, Tullio, Teoría de la concurrencia y de los bienes inmateriales, Editorial BOSCH, Barcelona, España, 1970, págs: 263, 266-7, 292, 301-302.

CABANELLAS DE TORRES, Diccionario Jurídico Elemental (Actualizado, corregido y aumentado por Guillermo Cabanellas de las Cuevas), Editorial HELIASTA, Buenos Aires – Argentina, 1997, págs: 123-124.

BAYLOS CORROZA, Hermenegildo, Tratado de Derecho Industrial. Propiedad Industrial. Propiedad Intelectual. Derecho de la Competencia Económica. Disciplina de la Competencia Desleal. Editorial Civitas S.A., Madrid – España, 1978, págs.: 9˗55, 73-86, 95, 115, 382, 385˗430,

BREUER MORENO, P. C., Tratado de Patentes de Invención, Volúmenes 1 y 2, Editorial ABELEDO-PERROT, Buenos Aires – Argentina, 1957, pág: 42.

LIPSZYC, Delia, Derecho de autor y derechos conexos, UNESCO, CERLAC, ZAVALIA, 2001, pág: 15.

 

SOBRE EL AUTOR:
JOSÉ JAVIER VILLAMARÍN
Socio fundador de ASPEN abogados.
jvillamarin@aspen.pro.ec

Es Licenciado en Ciencias Públicas y Sociales y Doctor en Jurisprudencia y Abogado de la República, por la Universidad Central del Ecuador. Es Especialista en Negociaciones Comerciales Internacionales, título concedido por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Facultad de Ciencias Administrativas y Contables. Es perito calificado en Propiedad Intelectual con reconocimiento ante el Consejo Nacional de la Judicatura y Cámara de Comercio de Quito (Ecuador).  Ha cursado, además, la Maestría en Integración y Cooperación Internacional, en el Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR-Argentina) y el Posgrado de Actualización en Propiedad Intelectual, en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Derecho (Argentina).

Tiene varios Diplomados internacionales en: Propiedad Intelectual, Economía, Integración regional,  Comercio Internacional con especial atención en el Régimen Jurídico del Sistema Multilateral de Comercio (OMC), Relaciones Internacionales, Derecho Comunitario y de la Integración, Cooperación Económica Asia-Pacífico.

Ha sido conferencista y ha participado en conversatorios en foros nacionales e internacionales en materia de Propiedad Intelectual, Nuevas tecnologías, Dimensión económica de las industrias culturales, Knowledge Management, Intellectual Property Managment, Modernización del Estado y privatizaciones, Relaciones Internacionales, Derechos Económicos y Sociales en los procesos de integración regional, Solución de Controversias, Desarrollo de la industria Químico-farmacéutica, Negociación, Derecho del Mar, Crecimiento Económico y Social; y, Aspectos jurídicos de la actividad internacional de las empresas.

Es académico asociado del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), fue Miembro del Consejo Editorial de la revista TINTA JURIDICA y profesor visitante en la Facultad de Derecho de la Universidad Internacional SEK (Quito-Ecuador). También fue Revisor en las Conferencias Iberoamericanas en Sistemas, Cibernética e Informática CISCI desde el año 2003 hasta 2005, 2013-2014 (Orlando, Florida – EE.UU.), y, becario del gobierno argentino en el marco del Programa de Cooperación Bilateral con el Ecuador (1999-2002), con extensión de beca por mérito académico.
José Javier Villamarín ha prestado sus servicios en prestigiosos Estudios Jurídicos del Ecuador y en el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

Ha publicado artículos de opinión y ensayos en diferentes medios nacionales e internacionales.