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Actualmente la sostenibilidad es un tema que ha incidido en diversos ámbitos y la Copa Mundial FIFA no ha sido la excepción. Uno de los puntos fuertes de Rusia 2018 es el cumplimiento de la normativa verde en las instalaciones donde se desarrolla el torneo. Los anfitriones han recurrido al método de evaluación y certificación de la sostenibilidad de edificios, BREEAM, un estándar presente desde 1990.

El sello BREEAM lo han recibido el Luzhniki, el Spartak Stadium y, fuera de la capital, el Fisht Stadium de Sochi. El Volgograd Arena pugna por esta certificación. Para los demás, que por sus características no podían optar a la medición de BREEAM, la Fifa exigió una normativa verde que se denominó RUSO, la primera de este tipo en el país, para así garantizar una construcción sostenible.

“Me alegro mucho de ver que los estadios de la Copa Mundial de la FIFA 2018 ya han conseguido completar con éxito su certificación sostenible siguiendo las normas de construcción verde tanto rusas como internacionales”, ha indicado el responsable de Sostenibilidad y Diversidad de la FIFA, Federico Addiechi.

En el caso del estadio Luzhniki, se destaca por algunos factores que lo convierten en uno de los más eficientes:
  • El ahorro energético se consigue mediante modernos sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, así como reuniendo todos los servicios esenciales en un sistema central automatizado.
  • El empleo de luces LED en lugar de iluminación incandescente permite el ahorro de una cantidad considerable de electricidad. La luz exterior del estadio también está sujeta a estrategias de ahorro eléctrico.
  • La tecnología implementa también el ahorro de agua cuando las instalaciones estén a plena capacidad operativa.
  • Respetó toda la zona verde ya existente y se han plantado 1.050 árboles y arbustos. Además se han creado 15.700 metros cuadrados de parterres o jardines.
Fuente: FIFA