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En el marco del Habitat III realizado en Octubre en Quito, nos encontramos con varios retos que como humanidad estamos enfrentando en el ámbito del desarrollo y lo que conlleva el mismo. Imposible dejar pasar la oportunidad para enfrentar la realidad que se vive en distintos espacios y entender cómo las marcas y los negocios participan en este ámbito, consiente o inconscientemente.

Desde hace varios años entre las coberturas internacionales y las lecturas regulares sobre smart cities (siempre desde el lado de los negocios) he pensado sobre la famosa “brecha digital” que se habla tanto desde la educación y la comunicación. El concepto de “brecha” se aplica cuando se habla del desarrollo urbano en distintas áreas del mundo, los efectos que se reflejan como evidencia en el desarrollo de los negocios y por tanto, la economía familiar.

Entre las distintas conferencias, más allá de los ámbitos legales y discursos de la Asamblea de la ONU, para mi fue un simple hecho de comprobación de lo que expongo anteriormente. Es evidente una desconexión entre lo que se conoce como Smart Cities (entre muchas coberturas internacionales y artículos lo hemos abordado) y la realidad urbana que la vivimos todos los días especialmente en países de economías emergentes.

En una de las tantas conferencias que asistí, me encontré con Nicolas Buchoud de Renaissance Urbaine y presidente fundador de Grand Paris Alliance – The Metropolitan Development Think-Tank (Alianza Gran Paris, Tanque de Pensamiento para el Desarrollo Metropolitano). Finalmente alguien que ponía el punto sobre la “i” entre tantos expertos de puntos extremos. Varios de sus conceptos, resumo a continuación, pero les invito a escuchar el audio completo de la entrevista exclusiva (inglés).

“El problema es que si no entendemos que hay dos realidades en el mundo, no vamos para un punto de encuentro. Por un lado, están las necesidades básicas que aún en muchas ciudades del mundo no están cubiertas y otras cuantas más, como el transporte que aún es insípido. Y al otro lado, están todos los desarrollos de una smart city con la inversión en tecnología y todos los aspectos que esto conlleva”.

Nicolas dejó en claro que no tiene una posición política, sino crítica de estos asuntos cuando los datos reflejan inequidad entre la ecuación que se quiere promover. La ecuación de Smart Cities (inversión en startups, tecnología, etc) es igual a la nueva economía y ciudades nuevas y mejores. No es cierto en la gran mayoría de casos y este es un gran problema en términos de conocimiento y cómo formar las nuevas ciudades con estructuras legales. Simplemente no sabemos cómo hacerlo aún.

La ciudad que necesitamos es lo que debemos abordar con los temas que afectan a todos, no solo del área tecnológica.

El factor de la transformación de las ciudades es la modernización y es un hecho, nadie lo puede negar, vamos hacia allá. Lo que estamos viendo es que tienen que ser ciudades energizadas en muchas maneras: educación, servicios y accesibilidad para los ciudadanos en general.

Las inversiones de las empresas tecnológicas son muy altas en muchas ciudades, por ejemplo en el área de San Francisco, llegan a tener tanto poder que todo es negociable y por está razón, las ciudades crecen sin una adecuada planificación. La misma Silicon Valley no es una “smart city” aunque ahí están la gran mayoría de empresas que hacen la tecnología.

Nicolas explica que la coexistencia de lo social y la tecnología, en este punto, van más allá de los propios principios; simplemente es algo que debe suceder por el bien de todos. Hay que avanzar a estas sociedades energizadas y sinégicas entre la tecnología y las necesidades de los ciudadanos. Evitar mirar a las ciudades únicamente desde el punto de vista del capital.

En los últimos dos años se ha insistido en el desarrollo de “comunidades”, para que no sea solo “tech” sino que se convierta en “tech+city” tomando en cuenta los gestores de la sociedad, por ejemplo ahora, existen “French Tech Lyon”, “French Tech Paris”, “French Tech Nice” y otros, ha sido bastante exitoso para lo que hay y se plantea aplicar a nivel nacional. Lo que hace esto es sumar las partes de una sociedad para tener el reconocimiento y la posibilidad de etiquetarse como “Tech” lo que les permite tener acceso a networks de inversionistas o tener recursos a exportaciones e importaciones, entre otros elementos para desarrollar negocios.

La aplicación de esta práctica no ocurre desde las municipalidades, sino que es una prueba real que el trabajo entre las comunidades locales, emprendimientos, stratups, inversionistas y otros, pueden darse por sí solos, es una mezcla de todos los interesados, lo que en inglés se llamaría los “stakeholders”.

En Holanda se está aplicando también. En Alemania se aplica, aunque es un poco diferente la metodología.

No es solo una ciudad que quiere aplicar nueva tecnología, es que son las personas colaborando entre sí para moldear el futuro. Esto es lo que llamamos economía colaborativa, cooperación, etc. Y está sucediendo, no es pura propaganda. Claro que es más retador cuando se trata de áreas metropolitanas añadió Nicolas.

Así que parte de encontrar una respuesta, es decir no es Smartcity y las personas, sino entender cómo una comunidad en cualquier lugar, de cualquier tamaño, logra co-existir y trabajar conjuntamente y usar esas dosis de inspiración para crear trabajos de todo tipo: tech, hi-tech, mantenimiento y más. Así, energizar las comunidades, para ser más abiertos.

Nicolas enfatizó que no se trata de smart cities y las personas o smartcities para personas, es algo mucho más complejo y profundo que está pasando y debemos entenderlo así. En muchos casos solo es un tema de marketing local, pero en otros, requiere más que eso para llevarlo a la práctica.

Hay que tomar en cuenta a todos los jugadores: personas de medios, gobiernos locales, planificadores que tienen que ser convertidos al siglo XXI (Nicolas es planificador pero reconoce que muchos de sus colegas, no están en esta realidad) y si vienen personas “de fuera” tienen que adaptarse a la ciudad que vienen y aportar, colaborar y participar bajo estás perspectivas -hablando incluso de corporaciones.

El entrevistado aclaró que no se trata de dinero necesariamente, porque pueden existir soluciones mucho más eficientes que aparecen de estos procesos y que pueden ser mucho más efectivos, considerando de que las ciudades al igual que los países están endeudados.

Muchas ciudades localmente, han decidido ir por su propio camino y concepto de “Smart City” sin necesidad de tener los grandes jugadores y/o jugadores extranjeros (inversionistas, empresas, expertos, etc). Ya existen algunos casos de éxito en Europa.

Hay que estar claros que las tendencias de las gigantes corporativas no desaparecerán pero debemos entender también que debemos aterrizar con soluciones locales y tener la esperanza que haya un balance entre las corporaciones y éstas soluciones locales. Así se renueven las relaciones local-globales.

Founding Principal of Renaissance Urbaine
Strategic Advisory & Innovative Urban Ecosystems
www.renaissance-urbaine.fr
President and founder of the Grand Paris Alliance
The Metropolitan Development Think-Tank
www.cerclegrandparis.org