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Por: Rodrigo Gómez de la Torre

Uno de los temas más álgidos, desde hace más de 15 años, es la discusión sobre los subsidios, y principalmente a los combustibles, sin ser estos los únicos subsidios que el Estado otorga.

Desde la base conceptual, un subsidio es un beneficio que un Estado otorga a un determinado sector, con el fin de generar un apoyo para su desarrollo, lo cual implica, que, en palabras cortas, los subsidios deben ser Focalizados y Temporales.  Claro está que este tema, debe ser comprendido también en el ámbito del principio de la solidaridad, ya que, para que un determinado sector, por un determinado tiempo, reciba este beneficio, otros sectores de manera directa o indirecta deberán generar mayores aportes para cubrir los recursos que están siendo subsidiados, de manera que puedan ser canalizados en la economía.

Por ejemplo, para haber podido generar el incremento del Bono de Desarrollo Humano para el 2013, en diciembre del 2012, se dio una ley económico urgente que generaba una recaudación adicional para la banca que permitía financiar este incremento.  Esto sucede en cada uno de los beneficios que entrega un estado.

Cuando hacemos una breve revisión del subsidio a los combustibles, y que es donde prefiero orientar el tema, debemos entender, primeramente, que si el Ecuador adquiere combustibles en el extranjero, es debido a que la capacidad de producción local, no es suficiente, ya que a pesar de ser un país con petróleo, no es autosuficiente en materia de los derivados del mismo.

Los precios a los combustibles para el ciudadano, están fijados, y su valor no tiene relación alguna a la variación de precios del mercado internacional, lo cual implica que el monto del subsidio que el estado otorga es completamente variable en función, primeramente, del precio internacional de la materia prima, petróleo, y subsiguientemente, del precio internacional del Gas, Gasolina (naftas) y/o Diesel.

Siempre se ha hecho énfasis en el impacto político que se ha generado al tocar el tema del subsidio al Gas Licuado de Petróleo, del cual muy poco producimos y la gran mayoría se debe importar.  Curiosamente, este es uno de los subsidios de menor impacto global para el Presupuesto General del Estado, y a la vez, es uno de los que mayores herramientas se dispones para una mejor y más adecuada focalización, a través del control de los lugares de uso, recordando que el subsidio es EXCLUSIVO para uso doméstico y vía Bono de Desarrollo Humano, con la adecuada canalización a quienes realmente requieren del apoyo.

El segundo rubro de importancia, son las gasolinas, tema que en el año anterior fue ampliamente discutido, y en base a lo cual se procedió al retiro del subsidio de la gasolina super.  Sobre este tema, lo interesante es que la gasolina super, previo a la decisión de fijación de precio a $2,98 dólares por galón, era la que menor subsidio del estado tenía, seguida de la gasolina extra y de la gasolina Eco País; siendo esta última la que mayor subsidio requiere para ser comercializada.  Es importante anotar, que si bien se modificó el precio de la Gasolina Super, el subsidio como tal, se lo retiró en función del precio internacional de la gasolina a ese momento, ya que al incrementarse el precio del petróleo, se comenzará a aplicar un subsidio desde el estado, y en el caso de caer el precio del petróleo, hasta podría llegar a generarse un subsidio desde el consumidor para beneficio del estado.

El punto más sensible en términos económicos y sociales con respecto a los subsidios, definitivamente es el tema del Diesel.  Es un combustible altamente utilizado en el sector productivo, para transporte, tanto de personal como de carga, y por los volúmenes utilizados, representa alrededor del 50% del monto que se destina a subsidios.  Al respecto la discusión se torna crítica ante un posible retiro de subsidios a los combustibles.

Es importante anotar, que si existen mecanismos para retirar, o al menos bajar la incidencia del peso económico de éstos en la economía nacional, aunque no se lo quiera aceptar, ya que estos subsidios, de manera directa o indirecta los estamos pagando todos los ecuatorianos, indistintamente de la cantidad que se consuma o no de combustibles.

Las cifras, son y siempre serán variables, sin embargo, si tomamos las cifras del PGE para el presente año, el monto estimado para cubrir la diferencia del subsidio de combustibles bordeaba los 1.700 millones de dólares, en base a un precio de petróleo proyectado.

Por otro lado, existe un impuesto, que si bien se lo denomina, Impuesto a la Salida de Divisas, en estos últimos años, ha demostrado que quien desea sacar el dinero del Ecuador, paga el impuesto y lo hace, sin embargo este mismo impuesto de manera directa e indirecta incrementa el costo de las importaciones, afectando al ciudadano y a la producción que requiere, bien sea de materias primas y/o bienes de capital para desarrollar su actividad.

El Impuesto a la Salida de Divisas, también ha probado ser un impuesto que frena las decisiones de inversión en Ecuador, ya que cualquier inversionista, principalmente extranjero, mide su decisión, considerando que de inicio, su inversión tiene un “castigo” del 5%.

Con la reforma a la ley de diciembre del 2017, también se gravan con el 5% los pagos a los créditos que provienen de paraísos fiscales, muchos de los cuales son países, que canalizan recursos.

Esto implica que, para el sector productivo, el ISD, no solo afecta a quienes quieren mover recursos propios del Ecuador hacia otros países, sino principalmente afecta a quienes buscan producir en el Ecuador, afecta a quienes buscan financiamiento para producir en el Ecuador y a quienes pretenden invertir en el Ecuador.

El Impuesto a la Salida de Divisas, le genera al Ecuador un ingreso estimado de entre $1.000 y $1.200 millones de dólares.

El paternalismo estatal ha desestabilizado la economía y le ha obligado a tomar medidas que han limitado el crecimiento y la inversión, por lo que el planteamiento que se ha mantenido desde hace tiempo atrás, sobre la reducción paulatina del subsidio a los combustibles, combinada con la reducción paulatina del Impuesto a la Salida de Divisas, puede ser el mecanismo que permita la reactivación económica y recobrar la confianza de la inversión extranjera con el fin de fortalecer el crecimiento y el desarrollo del potencial productivo del Ecuador.

SOBRE EL AUTOR:
RODRIGO GÓMEZ DE LA TORRE
PRODUCTOR AGROPECUARIO, CONVENCIDO DE QUE EL DESARROLLO DEL ECUADOR ESTÁ EN EL DESARROLLO ARTICULADO DE LAS CADENAS AGROALIMENTARIAS.