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Tupperware Brands Corp., el fabricante de contenedores de plástico para alimentos, tiene un insólito negocio en América Latina: perfumes y cremas para la piel.

Hace unos diez años, la compañía alteró su estrategia después de enterarse de que los consumidores en la región gastaban 20 veces más en productos de belleza que en recipientes de plástico. En 2005, compró seis marcas de cosméticos por USD $557 millones y, desde entonces, el negocio de belleza se ha expandido discretamente hasta representar el 26% de la facturación total de la compañía.

En 2011, los ingresos totales de Tupperware sumaron USD $2.600 millones. Las ventas en Sudamérica subieron el 50%, en gran parte impulsadas por Brasil. Cerca de la mitad de las ventas de USD $711 millones de Tupperware en América Latina provino de la categoría de productos de belleza.

Los resultados ponen de manifiesto la fortaleza del modelo de ventas a domicilio y la demanda de cosméticos en la región, donde Tupperware tiene marcas como Fuller y Armand Dupree. La combinación de una creciente clase media, la escasez de espacio minorista fuera de las grandes ciudades y una nueva oportunidad de ganar dinero para las mujeres hace que el modelo de ventas directas sea popular en estos países, dice el ejecutivo.

En algunas partes de América Latina, el negocio de belleza representa la mayor parte de las ventas de Tupperware. En Argentina, genera cerca de la mitad de los ingresos, y en Uruguay, alrededor de 70%.