Ecuador Chequea realizó una investigación basada en el análisis de contenidos difundidos en redes sociales, así como en la revisión de cuentas activas en plataformas como X, Facebook y TikTok, con el objetivo de identificar patrones de desinformación asociados a la suplantación de identidad de medios de comunicación.
Abril 15, 2026. – El estudio permitió documentar cómo operan páginas y perfiles que imitan la estética, el lenguaje y los recursos visuales de organizaciones periodísticas reconocidas para difundir información falsa en el entorno digital ecuatoriano.
Uno de los casos analizados evidenció esta práctica: un video que replicaba el estilo visual de un noticiero atribuido a Teleamazonas aseguró que el presidente Daniel Noboa reclutaba jóvenes ecuatorianos para enviarlos como mercenarios a Ucrania. El contenido resultó ser falso, pero destacó por el método utilizado, al combinar la apariencia de un medio legítimo con la difusión desde una cuenta que se presentaba como si perteneciera a Ecuavisa. Este caso ilustró un fenómeno más amplio en el que la desinformación se posicionó con mayor eficacia cuando adoptó la apariencia del periodismo formal.
Usurpación de identidad mediática y patrones de operación
La investigación, publicada el 7 de abril de 2026, identificó al menos 60 cuentas o páginas que suplantaban la identidad de medios de comunicación o espacios informativos. De estas, 35 se ubicaron en Facebook, 15 en TikTok y 14 en X. Al momento del registro, 48 se encontraban inactivas y 11 activas, lo que evidenció un ecosistema dinámico y de alta rotación, donde cerca de una de cada cinco cuentas permanecía operativa.
El análisis determinó que 57 de las 59 cuentas estudiadas utilizaban directamente el nombre del medio que imitaban, mientras que 25 replicaban también logotipos o elementos gráficos. Este hallazgo confirmó que no se trataba de perfiles anónimos, sino de estructuras diseñadas para generar una apariencia de legitimidad inmediata ante los usuarios.
En términos de alcance, las cuentas presentaron un promedio de 188.900 seguidores, aunque la mediana fue de apenas 51, lo que indicó la coexistencia de numerosos perfiles pequeños con algunos de mayor impacto. Entre las cuentas activas, el promedio ascendió a 282.200 seguidores, destacándose especialmente perfiles en TikTok con audiencias más amplias.
Asimismo, la investigación identificó patrones temáticos en las publicaciones. Predominó la difusión de desinformación utilizando logos e imagen de medios, seguida de contenidos genéricos, personales o comerciales. En algunos casos, las cuentas combinaron publicaciones falsas con contenidos cotidianos para aparentar normalidad y reducir sospechas, construyendo así una continuidad visual que reforzó su credibilidad aparente.
Desinformación, confianza y mecanismos de verificación
El estudio evidenció que estas prácticas se alinearon con tendencias globales de desinformación, donde los contenidos no crean marcas nuevas, sino que se apoyan en la reputación de medios existentes. Este mecanismo aprovecha elementos como logotipos, tipografías, formatos de noticiero y recursos visuales para generar confianza de forma inmediata.
En este contexto, la eficacia de la suplantación se explicó por la forma en que los usuarios procesan la información en entornos digitales saturados. Las decisiones de credibilidad suelen basarse en señales rápidas, como la apariencia del contenido o el reconocimiento de la marca, sin una verificación exhaustiva del origen.
El caso analizado por Ecuador Chequea incluyó además elementos técnicos relevantes. La verificación del video determinó una alta probabilidad de uso de inteligencia artificial para la generación de voz, con un 99,3% de probabilidad según herramientas especializadas. A esto se sumó la ausencia de registros del supuesto reportaje en los canales oficiales del medio al que se atribuía, así como inconsistencias en documentos mostrados y la utilización de imágenes tomadas de perfiles reales de redes sociales sin correspondencia con las identidades presentadas.
Estos elementos permitieron concluir que el contenido fue fabricado mediante la combinación de recursos audiovisuales manipulados y datos falsos, reforzando la importancia de los procesos de verificación.
La investigación evidenció que este ecosistema se caracterizó por su constante renovación. Muchas cuentas fueron suspendidas o abandonadas, dando paso a nuevas variantes con nombres similares o ligeras modificaciones ortográficas. Esta dinámica dificultó su control y permitió la persistencia de la desinformación bajo nuevas formas.
El análisis concluyó que, frente a este escenario, resulta fundamental que los usuarios verifiquen el origen de los contenidos, revisen la autenticidad de las cuentas y contrasten la información en los canales oficiales de los medios. La apariencia profesional de una publicación, por sí sola, no constituye garantía de veracidad en el entorno digital.
Lee el reportaje completo aquí.
MarketingActivo/




