El mercado digital en América Latina se consolida como uno de los más dinámicos a nivel global, impulsado por la acelerada transformación móvil, la expansión del comercio electrónico y la adopción masiva de nuevas tecnologías.
Marzo 20, 2026. – En este contexto económico marcado por la digitalización de los hábitos de consumo, las empresas de la región redefinen sus estrategias para adaptarse a usuarios cada vez más conectados, exigentes y orientados a experiencias inmediatas y personalizadas.
En este escenario, el comercio electrónico emerge como uno de los principales motores de crecimiento. De acuerdo con un informe publicado en conjunto por parte de Endeavor y MercadoLibre, el mercado de e-commerce en América Latina podría superar los $215.000 millones en 2026, creciendo a un ritmo aproximadamente 1,5 veces superior al promedio global.
Este comportamiento posiciona a la región como un territorio estratégico para la expansión digital y la inversión en plataformas de comercio.
“En 2025, Argentina, Brasil y México concentran el 85.4% de las ventas minoristas de comercio electrónico en la región. Brasil lidera el mercado, representando más de la mitad del valor total, gracias a la masiva adopción del sistema de pagos instantáneos Pix, utilizado por el 91% de los adultos brasileños y que se proyecta a superar a las tarjetas como principal método de pago en línea”, indica el informe.
Sin embargo, otros países comienzan a ganar protagonismo. En Colombia, por ejemplo, las ventas online alcanzaron cerca de $7.000 millones solo en el primer trimestre de 2025, mientras que Panamá y Costa Rica registran un crecimiento “acelerado” impulsado por innovaciones como las billeteras digitales y el modelo click-and-collect, que combina la compra en línea con la recogida física.
Uno de los rasgos distintivos del comercio electrónico en América Latina es su carácter “mobile-first”. Aproximadamente el 84% de las compras se realizan a través de smartphones, lo que obliga a las marcas a priorizar estrategias centradas en dispositivos móviles.
Este cambio no solo redefine los canales de venta, sino también las expectativas de los consumidores, quienes demandan procesos ágiles, entregas confiables y políticas de devolución claras. Retrasos en la entrega o procesos complejos de devolución se posicionan, de hecho, como factores clave en el abandono de servicios.
En paralelo, el comportamiento del consumidor está evolucionando rápidamente, con la Generación Z como uno de los principales motores de cambio. Este segmento exige una presencia digital auténtica, así como mayor transparencia y compromiso social por parte de las marcas.
En países como Chile, el 58% de los jóvenes prioriza empresas con impacto social real, mientras que en mercados como Panamá se observa una fuerte inclinación hacia experiencias omnicanal y el comercio social, especialmente a través de plataformas digitales.
La digitalización empresarial también avanza como una prioridad estratégica en la región. Según datos de GSMA Intelligence, el 70% de las marcas en América Latina busca mejorar la experiencia del cliente y reforzar la ciberseguridad, consolidando un modelo competitivo basado en la velocidad, la conveniencia y la confianza.
Este enfoque refleja un cambio en la lógica empresarial, donde la transformación digital no solo protege a las compañías, sino que también impulsa su crecimiento y escalabilidad.
En este contexto, la publicidad móvil y el uso de aplicaciones emergen como canales clave para conectar con audiencias en momentos de alta interacción digital. La capacidad de segmentación precisa, el alcance escalable y la integración natural en el entorno móvil posicionan a estas herramientas como elementos centrales en las estrategias de marketing digital.
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Víctor Vergara/




