En un contexto donde la inteligencia artificial (IA) avanza a una velocidad sin precedentes, el principal desafío ya no radica en su desarrollo tecnológico, sino en la capacidad de adaptación de las personas y las organizaciones. Así lo plantea Christian Espinosa, comunicador ecuatoriano y fundador de Cobertura Digital, durante una conversación con María Belén Tinajero, directora de MarketingActivo, en la que analiza las tendencias que marcarán el rumbo de la IA en 2026.
Enero 5, 2026. – Espinosa sostiene que uno de los cambios más relevantes será la transición hacia una “IA periférica”, es decir, integrada directamente en dispositivos como teléfonos móviles, computadoras y lentes inteligentes, sin depender necesariamente de conexión a internet. Esta evolución permitirá una interacción más natural y constante con la tecnología, acercándola aún más a la vida cotidiana de los usuarios.
IA más cercana, autónoma y personalizada
El especialista destaca que los avances en hardware facilitarán la incorporación de chips con capacidades de IA en dispositivos personales, lo que impulsará experiencias más ágiles y personalizadas. En este escenario, los lentes inteligentes y otros dispositivos portátiles jugarán un rol clave, al permitir funciones como traducción en tiempo real, reconocimiento del entorno y asistencia contextual.
Asimismo, se prevé una creciente competencia entre grandes compañías tecnológicas para liderar este ecosistema, lo que contribuirá a una mayor accesibilidad de estas herramientas. A esto se suma el desarrollo de la llamada “IA agéntica”, que permitirá crear sistemas capaces de tomar decisiones de forma autónoma, optimizando procesos en áreas como comercio electrónico, servicio al cliente y marketing digital.
“Vamos a pasar de una simple experimentación con la IA a una utilidad tangible, donde las personas se conviertan en supervisores de agentes inteligentes que ejecutan tareas de manera eficiente y personalizada”, explica Espinosa.
Brechas de adopción y el reto de la alfabetización digital
Pese al avance tecnológico, Espinosa advierte que la adopción de la IA sigue siendo lenta en comparación con su desarrollo. Esta brecha genera desigualdades entre quienes logran integrarla estratégicamente y quienes permanecen rezagados. En este sentido, subraya la importancia de la “realfabetización” en IA, entendida como un proceso de formación que va más allá del uso básico de herramientas.
El experto enfatiza que el verdadero valor de la IA radica en la capacidad de las personas para plantear problemas, interpretar resultados y tomar decisiones informadas. “La competencia no será entre quien usa IA y quien no, sino entre quienes saben aprovecharla mejor”, afirma.
En el ámbito del marketing, la IA permitirá una interacción más directa y personalizada con los consumidores, mediada por dispositivos y sistemas inteligentes. Sin embargo, Espinosa advierte que el contenido generado con IA deberá cuidar su autenticidad para no perder conexión con las audiencias.
“Es necesario usar la IA para potenciar la conexión con las personas, no para generar una barrera. El contenido con ‘tufo a IA’ pierde valor; o se usa de forma transparente o se integra de manera invisible, pero siempre con propósito”, señala Espinosa.
Su análisis coincide en que el 2026 será un año decisivo para la consolidación de estas tendencias, donde la educación, la adaptación cultural y la implementación estratégica marcarán la diferencia. La inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una herramienta presente que exige comprensión, criterio y responsabilidad en su uso.
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