La transformación del sector energético ecuatoriano requiere no solo mayores inversiones en infraestructura, sino también una participación más activa del sector privado y una mayor conciencia ciudadana sobre el uso eficiente de la energía.
Junio 2 , 2026. – Esa fue una de las principales reflexiones compartidas por María Julia Molina, especialista de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante una entrevista con María Belén Tinajero, directora de MarketingActivo, en el marco del IV Power & Renewable Energies Summit 2026, desarrollado en Quito.
La especialista destacó que Ecuador atraviesa un «momento clave» para consolidar reformas que permitan fortalecer la seguridad energética del país. En ese contexto, señaló que el encuentro organizado por Seminarium Ecuador constituyó un espacio relevante para reunir a representantes del sector público, privado, académico y de organismos multilaterales, con el objetivo de analizar los desafíos y oportunidades que enfrenta la transición energética nacional, dijo.
Molina explicó que el Grupo BID opera a través de tres frentes complementarios: el BID, enfocado en el sector público; BID Invest, orientado al financiamiento y acompañamiento del sector privado; y BID Lab, dedicado a la innovación y al apoyo de emprendimientos y nuevas soluciones tecnológicas. Según indicó, esta estructura permite abordar de manera integral las necesidades de desarrollo energético de los países de la región.
La representante recordó que el BID ha mantenido una relación de cooperación con Ecuador durante aproximadamente 15 años, período en el cual ha contribuido con financiamiento, asistencia técnica y apoyo a la formulación de políticas públicas para el sector eléctrico. En ese sentido, señaló que la entidad ha participado tanto en proyectos de inversión como en procesos orientados a fortalecer los marcos regulatorios y la planificación energética.
Apertura a la inversión privada y diversificación energética
Durante la conversación, Molina destacó que uno de los principales cambios observados en los últimos años ha sido la apertura gradual del sector eléctrico a la inversión privada. Recordó que históricamente Ecuador mantuvo un modelo predominantemente estatal, con una participación privada limitada dentro de la matriz energética.
Según explicó, las recientes reformas han permitido incrementar esa participación, aunque aún considera necesario ampliar los espacios para atraer nuevos capitales que contribuyan a financiar proyectos de generación, transmisión y modernización de infraestructura. A su criterio, la experiencia reciente demostró que depender exclusivamente de recursos públicos limita la capacidad de expansión del sistema eléctrico y dificulta la incorporación oportuna de nuevas tecnologías.
La especialista también subrayó la importancia de avanzar hacia una matriz energética más diversificada. Aunque reconoció el valor estratégico de la generación hidroeléctrica, señaló que el país dispone de recursos renovables adicionales que pueden fortalecer la resiliencia del sistema frente a fenómenos climáticos y variaciones en la disponibilidad hídrica.
Asimismo, destacó que Ecuador cuenta con condiciones favorables para consolidar una transición energética sostenible, gracias a su potencial de generación renovable y a las oportunidades que ofrecen las nuevas regulaciones para impulsar inversiones en distintos segmentos del sector.
Eficiencia energética y conciencia ciudadana
Otro de los temas abordados fue la necesidad de fortalecer la cultura de eficiencia energética entre empresas y ciudadanos. Molina sostuvo que la gestión responsable de la demanda debe convertirse en un componente central de la estrategia energética nacional.
Explicó que parte de los desafíos recientes no solo estuvieron relacionados con la oferta de energía, sino también con el crecimiento sostenido del consumo eléctrico y el uso de equipos poco eficientes. Por ello, consideró fundamental impulsar programas de capacitación y concienciación que permitan comprender el impacto económico y operativo que tiene el uso de la electricidad en los hogares y sectores productivos.
Molina destacó que el BID trabaja en instrumentos financieros orientados a reducir riesgos para los inversionistas y facilitar la llegada de capital privado al sector energético. Según afirmó, la combinación entre marcos regulatorios estables, financiamiento adecuado, diversificación tecnológica y una ciudadanía más consciente del consumo energético será determinante para construir un sistema eléctrico más resiliente, competitivo y sostenible para el futuro del Ecuador.



