Julio 27, 2026. – En un mercado donde la competencia es cada vez mayor, las marcas de alimentos dejaron de enfocarse únicamente en satisfacer el hambre. Su objetivo es ampliar los momentos de consumo, generar recordación y fortalecer el vínculo emocional con los consumidores.
De acuerdo con una investigación de la Universidad de Granada, la publicidad de alimentos procesados sigue captando la atención incluso cuando las personas ya no sienten hambre. Esto no significa que las marcas eliminen la saciedad desde un punto de vista biológico, sino que consiguen mantener activo el interés por seguir consumiendo mediante estímulos visuales, emocionales y publicitarios.
Esta estrategia beneficia a las compañías porque incrementa las posibilidades de compra impulsiva y aumenta la frecuencia con la que un consumidor elige una marca frente a otra.
Las marcas buscan que el consumo no termine con la comida
La industria de alimentos y bebidas es una de las mayores inversionistas en publicidad a nivel mundial. Las grandes marcas destinan miles de millones de dólares cada año para mantenerse presentes en televisión, plataformas digitales, banners, redes sociales, supermercados e incluso aplicaciones móviles.
De acuerdo con datos de Statista Market Insights, el mercado estadounidense invertirá aproximadamente 340 mil millones de dólares en publicidad programática durante el 2026. A ello se suman inversiones en inteligencia artificial, análisis de datos y marketing personalizado para identificar el momento ideal en que un consumidor puede estar más dispuesto a comprar.
Para las compañías, esta inversión representa una oportunidad para aumentar la frecuencia de compra, fortalecer la fidelidad hacia la marca y generar una mayor recordación entre los consumidores.
Experiencias que despiertan el deseo de comer
El éxito del marketing alimentario no depende únicamente de la publicidad. Hoy las marcas trabajan en experiencias que involucran sabor, color, aroma, textura, empaque y comunicación para estimular el deseo de consumir.
Las empresas buscan conectar emocionalmente con las personas y construir marcas memorables, especialmente entre los consumidores más jóvenes, quienes valoran la experiencia tanto como el producto. Por ello, las campañas promocionan momentos para compartir, bienestar, diversión o nostalgia.
Un ejemplo en Ecuador es la estrategia de Pronaca al incorporar al futbolista ecuatoriano Piero Hincapié como imagen de su campaña “Alimenta tu Pasión”. A través de esta iniciativa, la marca busca relacionar sus productos alimenticios con valores como disciplina, esfuerzo y superación, trasladando el consumo de alimentos a un plano emocional y aspiracional.
Estas estrategias suelen dirigirse principalmente a Generación Z, millennials y familias, segmentos que concentran gran parte del consumo de snacks, bebidas y alimentos listos para consumir.
El desafío de vender más sin perder la confianza
A medida que los consumidores prestan mayor atención a la salud y la transparencia, las marcas enfrentan el reto de mantener su capacidad de persuasión sin generar desconfianza. Cada vez son más los compradores que revisan ingredientes, valor nutricional y el propósito de las empresas antes de tomar una decisión.
Las marcas de alimentos están replanteando la forma en que desarrollan y presentan sus productos. Más allá de captar la atención del consumidor, el reto actual consiste en responder a una demanda creciente por opciones más equilibradas y por mensajes que transmitan transparencia y confianza.
Ante este nuevo escenario, las marcas deben encontrar un equilibrio entre atraer consumidores, generar valor comercial y responder a las nuevas exigencias del mercado. Las empresas que logren combinar innovación, comunicación responsable y una relación cercana con sus audiencias tendrán mayores oportunidades de mantenerse relevantes en un entorno cada vez más competitivo.



