Los “dupes”, productos que reproducen atributos o códigos de artículos de mayor precio sin presentarse necesariamente como originales, ganan espacio en categorías como belleza y moda. En la McKinsey Beauty Consumer Survey 2025, 28% de los consumidores encuestados dijo haber comprado conscientemente dupes y 53% afirmó estar abierto a hacerlo. La investigación reunió a más de 15.000 consumidores en 13 mercados.
El precio explica parte de su atractivo, pero la comparación también alcanza la calidad. En la misma encuesta, 50% manifestó preocupación por la calidad de los dupes. McKinsey y The Business of Fashion señalan que este comportamiento aumenta la presión sobre las marcas de mayor precio para demostrar diferencias mediante desempeño, innovación, ingredientes o evidencia que respalde sus productos.
La apariencia también influye en la elección. Un estudio publicado en 2026 dentro de la serie European Marketing Academy Insights, de Springer, encontró que una similitud moderada entre el diseño de un dupe y el de un producto de lujo podía mejorar la evaluación de la alternativa y, a través de ella, aumentar la intención de compra. El resultado muestra que la competencia no se limita al precio, sino también a cuánto del producto original reconoce el consumidor en la opción de menor costo.
Un dupe tampoco equivale automáticamente a una falsificación. La International Trademark Association (INTA) distingue los productos falsificados, que utilizan sin autorización marcas o logotipos para hacerse pasar por auténticos, de los knock-offs o dupes, que pueden parecerse al original pero utilizan normalmente su propia marca. Aun así, determinados niveles de similitud pueden generar confusión o disputas de propiedad intelectual.
El crecimiento de estas alternativas no significa que el precio haya reemplazado a la marca como criterio de elección. Sí muestra que una parte de los consumidores compara con mayor atención qué recibe a cambio de pagar más. En ese escenario, desempeño, innovación, calidad y experiencia adquieren mayor peso para justificar una propuesta premium y sostener una diferenciación que el consumidor pueda reconocer.




