La infraestructura empresarial ya no necesita tener un solo destino. Una aplicación puede funcionar en la nube pública, otra permanecer en un entorno privado y determinados datos seguir dentro del centro de datos propio. La decisión pasa menos por elegir entre nube o infraestructura local y más por definir qué conviene ubicar en cada entorno.
El State of the Cloud Report 2026 de Flexera, elaborado con 753 profesionales y ejecutivos, encontró que 73% de las organizaciones utiliza un modelo híbrido, tres puntos porcentuales más que un año antes.
Cada carga encuentra su lugar
La misma tendencia aparece en el estudio sobre Linux de Red Hat, publicado en 2026. Entre 1.200 participantes, 73% utilizaba una estrategia híbrida y 63% de los sistemas Linux permanecía en infraestructura privada. Entre las cargas consideradas críticas, 71% se desplegaba combinando centro de datos y nube pública.
Otros factores también pesan. El Enterprise Cloud Index 2026 encontró que 80% considera la soberanía de los datos una prioridad alta o indispensable. Seguridad, regulación y latencia estuvieron entre las principales razones para mantener determinadas cargas dentro de un país o entorno específico.
El costo suma otra presión a esa distribución. Flexera estima que las organizaciones consideran desperdiciado 29% de su gasto en infraestructura y plataformas de nube, mientras 85% identifica la gestión del gasto como uno de sus principales desafíos. En 2026, el crecimiento de las cargas de inteligencia artificial y de nuevos servicios está añadiendo complejidad a esos presupuestos y reforzando el interés por prácticas de FinOps y mayor control sobre dónde se ejecuta cada carga. La discusión sobre la nube se desplaza así de cuánto migrar hacia cómo distribuir, gobernar y medir el valor de una infraestructura cada vez más híbrida.





