Una pequeña empresa ya no necesita esperar varios años para comenzar a buscar clientes fuera de su mercado doméstico. La ONU Comercio y Desarrollo (OCDE) utiliza el concepto “born-global” para describir empresas que se internacionalizan desde etapas tempranas y señala que la transformación digital ha abierto nuevas vías para hacerlo. Herramientas de comunicación, pagos y comercialización permiten encontrar compradores en otros países y reducir algunos de los costos asociados con ingresar a mercados internacionales.
El entorno comercial ofrece más espacio para ese modelo, especialmente en servicios. OCDE informó que el comercio mundial de bienes y servicios superó USD 35 billones en 2025. Los servicios crecieron cerca de 9%, por encima del comercio de bienes. Los servicios susceptibles de entrega digital mantuvieron además un crecimiento anual de 10%. Las economías desarrolladas exportaron alrededor de USD 4,1 billones y las economías en desarrollo USD 1,3 billones en esa categoría durante 2025.
La infraestructura digital amplía las posibilidades para empresas que venden software, consultoría, diseño, educación, servicios profesionales o productos mediante comercio electrónico. La OMC incluye entre los servicios suministrados digitalmente aquellos entregados mediante internet, aplicaciones, correo electrónico, videollamadas y plataformas de intermediación. Su base actualizada en julio de 2026 cubre más de 200 economías y ocho subsectores entre 2005 y 2025.
Salir temprano no elimina las barreras
Ser born-global no significa operar sin restricciones. La encuesta D4SME 2025 de la OCDE encontró que solo una de cada dos pymes alcanzaba un nivel “competente” o superior de madurez digital. Entre los principales obstáculos aparecieron los costos de mantenimiento, mencionados por 40%, la falta de tiempo para capacitación, con 39%, y los costos de hardware, con 32%. La OCDE advierte además que las diferencias regulatorias entre países pueden aumentar los costos del comercio digital.
La internacionalización temprana combina así una oportunidad tecnológica con exigencias similares a las de cualquier exportador. Información de mercado, medios de pago, impuestos, protección de datos, logística, regulación y atención al cliente siguen formando parte de la operación. En 2026, la OMC volvió a identificar la falta de recursos y de información relevante entre los factores que restringen la participación de las micro, pequeñas y medianas empresas en el comercio mundial. Las herramientas digitales pueden reducir algunas distancias, pero convertir clientes internacionales en un negocio sostenible todavía exige construir capacidades para operar entre mercados.





