La degradación de las tierras productivas ya tiene efectos medibles sobre la agricultura. La FAO estimó en The State of Food and Agriculture 2025 que 1.700 millones de personas viven en zonas donde los rendimientos de los cultivos son al menos 10% menores debido a degradación causada por actividades humanas. Entre los factores asociados aparecen la deforestación, el sobrepastoreo y prácticas agrícolas no sostenibles.
Una investigación publicada en julio de 2026 en Nature Food encontró también una relación entre degradación y productividad agrícola. En promedio, un aumento de 10% en la degradación de tierras se asoció con un incremento cercano a 2% en la brecha de rendimiento, es decir, en la distancia entre el rendimiento que podría alcanzarse y el que efectivamente se obtiene. En algunas zonas especialmente afectadas, esa relación se acercó a 6%.
La exposición empresarial a los recursos naturales aparece en otra investigación reciente. Un estudio publicado en 2026 en Economics Letters, basado en empresas estadounidenses entre 2012 y 2021, encontró que una mayor dependencia de recursos y ecosistemas naturales se asociaba con mayor riesgo en sus cadenas de suministro. La relación era más marcada entre compañías con mayor volatilidad en los costos de materiales y menores reservas de inventario.
Ese estudio no mide directamente la degradación de tierras, pero muestra cómo la dependencia de la naturaleza puede trasladarse a la operación empresarial. Agricultura, alimentos, fibras, madera y otras materias primas conectan numerosas cadenas de suministro con recursos naturales ubicados varios niveles antes del proveedor directo. Por eso, cambios en la productividad o disponibilidad de esos insumos pueden convertirse en un factor adicional para la planificación del abastecimiento.
La recuperación de tierras productivas también tiene un potencial cuantificable. La FAO estima que revertir 10% de la degradación causada por actividades humanas en las tierras de cultivo existentes podría recuperar producción suficiente para alimentar a 154 millones de personas adicionales cada año. La cifra corresponde a una estimación global de producción alimentaria, no a un cálculo de pérdidas empresariales, pero muestra la dimensión productiva del problema. Para las cadenas que dependen de materias primas agrícolas, la condición de las tierras forma parte del contexto que determina cuánto puede producirse y qué tan disponible estará ese suministro.





