La más reciente ‘Agenda Global de Tecnología 2026’, elaborada por McKinsey & Company, evidencia un cambio estructural en la forma en que las grandes empresas a nivel mundial integran la tecnología en sus estrategias de crecimiento.
Marzo 30, 2026. – El estudio, basado en una encuesta a más de 600 líderes de negocio y tecnología, señala que los Chief Information Officer (CIOs) han dejado de ser gestores operativos para convertirse en arquitectos clave de la estrategia empresarial, impulsando organizaciones centradas en datos e inteligencia artificial (IA).
En este nuevo escenario, las compañías con mejor desempeño han transformado el rol de la tecnología: ya no se limita a ser un centro de costos, sino que se posiciona como un generador directo de valor.
La investigación destaca una brecha creciente entre las organizaciones que únicamente modernizan su infraestructura tecnológica y aquellas que reconfiguran integralmente su modelo operativo para ganar ventaja competitiva. En estas últimas, la velocidad de adopción tecnológica se convierte en un factor determinante para el crecimiento.
Tecnología como eje estratégico del negocio
El análisis subraya que la tecnología «ha pasado a ocupar un lugar central en la toma de decisiones corporativas. Cerca de dos tercios de las empresas líderes reportan una alta participación de sus CIO en la formulación de la estrategia, consolidando la tecnología como una capacidad estratégica. Este cambio también se refleja en una mayor colaboración entre equipos de negocio y tecnología, con un incremento significativo en la cocreación continua de planes estratégicos a lo largo del año.
Asimismo, las empresas más avanzadas están adoptando modelos operativos de producto y de plataforma, lo que permite decisiones más ágiles, equipos multifuncionales y una mayor eficiencia en la ejecución. Este enfoque facilita la construcción de una “capa de inteligencia” basada en datos y sistemas de decisión, optimizando tanto la innovación como el retorno de inversión.
Entre los principales cambios tecnológicos identificados por el estudio se destacan:
- Despliegue de inteligencia artificial agéntica para automatizar procesos y tomar decisiones de forma autónoma.
- Monetización y productivización de datos, generando nuevas fuentes de ingresos.
- Adopción de modelos operativos de producto y plataforma que integran negocio y tecnología.
- Sustitución de la planificación anual por modelos ágiles y continuos de toma de decisiones.
- Creación de capas de inteligencia empresarial, integrando datos, IA y sistemas de decisión.
- Incremento sostenido de la inversión tecnológica, especialmente en inteligencia artificial.
- Transformación del talento, con énfasis en reskilling, internalización y contratación estratégica.
La IA redefine el crecimiento empresarial
El estudio posiciona a la IA como el principal motor de inversión tecnológica en los próximos años, superando incluso áreas tradicionales como la ciberseguridad o la modernización de infraestructuras.
La mitad de las empresas encuestadas la identifica como “prioridad estratégica”, mientras que las organizaciones líderes destinan incrementos presupuestarios significativamente mayores para escalar sistemas de IA.
“Las empresas líderes están centrando fuertemente sus iniciativas de transformación tecnológica en la IA generativa, lo que impulsa la innovación. Nuestra investigación muestra que las organizaciones de alto desempeño tienen muchas más probabilidades que otras de afirmar que sus transformaciones tecnológicas han incrementado la innovación”, detalla el estudio.
En particular, la IA agéntica, capaz de planificar, decidir y actuar de forma autónoma, emerge como una de las tecnologías más disruptivas. Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos relevantes, como la falta de infraestructura de datos adecuada, brechas de talento especializado y dificultades en la integración con sistemas existentes. A ello se suma la gestión del cambio organizacional, identificada como una de las principales barreras para su adopción efectiva.
Mckinsey también revela un cambio en la gestión del talento tecnológico. Las empresas de alto desempeño priorizan la internalización de capacidades, el reciclaje profesional de sus equipos y la contratación selectiva, en contraste con otras organizaciones que continúan dependiendo de la externalización. Este enfoque permite construir capacidades internas sostenibles y fortalecer la innovación a largo plazo.
El estudio concluye que las compañías líderes están migrando de una lógica centrada en la eficiencia hacia un enfoque basado en la velocidad organizacional. Como señala el propio informe: «el éxito no proviene de gastar más, sino de gastar mejor; los CIOs más exitosos gestionan la inversión tecnológica como un sistema que conecta personas, datos y estrategia».
Víctor Vergara/





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