La artista estadounidense Taylor Swift inició desde abril de 2026 un proceso legal en su país para registrar su voz e imagen como marca, en una medida orientada a proteger su identidad frente a posibles usos indebidos derivados de la inteligencia artificial (IA).
La acción se produjo en un contexto de creciente preocupación en la industria del entretenimiento por la proliferación de contenidos generados artificialmente que replican rasgos de figuras públicas.
De acuerdo a reportes de CNN y Euronews, la cantante presentó tres solicitudes de registro. Una de ellas incluyó una imagen capturada durante su gira The Eras Tour, mientras que las otras dos correspondieron a fragmentos de audio en los que la artista se presenta a sí misma al promocionar su más reciente producción musical.
Protección legal frente a imitaciones generadas por IA
Especialistas en propiedad intelectual señalaron que el registro de elementos vinculados a la voz permitiría a la artista no solo cuestionar reproducciones idénticas, sino también aquellas imitaciones que resulten “confusamente similares”, un criterio relevante dentro de la legislación marcaria. Este enfoque ampliaría el margen de acción legal ante posibles usos no autorizados de su identidad sonora en plataformas digitales o desarrollos basados en inteligencia artificial.
Asimismo, el registro de su imagen fortalecería su capacidad de respuesta frente a la creación de representaciones visuales generadas por IA que pudieran inducir a error o vulnerar sus derechos. Este tipo de protección resulta especialmente relevante ante la circulación reciente de contenidos digitales que simulan la apariencia de la artista en distintos contextos.
La decisión de Taylor Swift se produjo tras la difusión en internet de múltiples versiones generadas mediante IA, que incluyeron desde imágenes manipuladas hasta piezas audiovisuales en las que se le atribuyeron posturas o mensajes no emitidos por la cantante, entre ellos contenidos vinculados a figuras políticas como Donald Trump.
Este movimiento también sigue una línea de acción adoptada previamente por el actor Matthew McConaughey, quien durante el mismo año optó por registrar su voz e imagen como marca con el objetivo de prevenir imitaciones digitales. En conjunto, estas iniciativas reflejan una tendencia emergente entre celebridades y figuras públicas por reforzar los mecanismos legales de protección frente a los desafíos que plantea la inteligencia artificial en materia de derechos de identidad.
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