Demis Hassabis es investigador en inteligencia artificial, emprendedor y Premio Nobel de Química. Es cofundador y CEO de Google DeepMind, una de las compañías más influyentes en el desarrollo de IA a nivel global.
Su trayectoria conecta ciencia, tecnología y creatividad. Desde el diseño de videojuegos de simulación en los años noventa, como Theme Park, hasta su trabajo actual en inteligencia artificial, ha explorado de forma constante la relación entre tecnología y expresión creativa.

En el bloque Innovation & AI Sessions de Cannes Lions 2026, Hassabis abordó el impacto de la inteligencia artificial en el proceso creativo dentro del marketing y la comunicación.
Explicó que Google DeepMind —fundada en 2010 y adquirida por Google en 2014— se ha consolidado como un actor clave en inteligencia artificial.
Sus hitos incluyen AlphaGo, el primer sistema en vencer a un campeón mundial del juego de Go, y AlphaFold, que resolvió un problema científico de más de 50 años al predecir la estructura de proteínas con alta precisión. Este avance tuvo impacto directo en biología estructural y desarrollo de fármacos, y llevó a Hassabis a recibir el Premio Nobel de Química.
En este contexto, su intervención se centró en una idea principal: la inteligencia artificial no sustituye la creatividad, la amplifica.
Hassabis definió el concepto de creatividad aumentada, donde los equipos pueden:
- explorar más direcciones creativas
- iterar ideas con mayor velocidad
- reducir la distancia entre concepto y ejecución
Señaló, que de esta forma, la IA se integra directamente en el flujo creativo, participando en la generación y refinamiento de ideas en tiempo real.

“La inteligencia artificial se está convirtiendo en un socio del proceso creativo, no en un reemplazo”, señaló durante la sesión.
El impacto no se limita a la ideación. También transforma cómo se evalúan, ajustan y ejecutan las ideas dentro de sistemas más ágiles e iterativos. El resultado es un modelo híbrido de trabajo creativo, en el que la inteligencia artificial acompaña todas las fases del proceso.
En suma, Hassabis plantea que el desafío ya no es solo tecnológico. Es cultural: integrar estas herramientas sin perder el criterio humano que define la creatividad.




