La iniciativa desarrollada junto a la Red Nacional de Recicladores del Ecuador (Renarec) por el Día Mundial del Reciclaje refleja cómo las estrategias ESG están pasando del discurso corporativo a modelos que buscan impacto operativo y social tangible.
Mayo 15, 2026.- Durante años, la sostenibilidad corporativa estuvo dominada por campañas de concienciación y compromisos ambientales. Pero hoy el escenario es distinto: consumidores, inversionistas y reguladores exigen evidencia concreta de impacto. En ese contexto, iniciativas que combinan economía circular, educación e inclusión social empiezan a ganar mayor relevancia dentro de las estrategias empresariales.
En el marco del Día Mundial del Reciclaje, MarketingActivo destaca la jornada impulsada por Nestlé Ecuador junto a Renarec, una iniciativa que permitió conocer más de cerca la operación detrás del reciclaje urbano y el trabajo de los recicladores de base en Quito.
La actividad incluyó un recorrido por la Estación de Transferencia Norte de EMGIRS, donde se pudo observar uno de los principales desafíos de la economía circular: gran parte de los residuos reciclables pierde valor cuando llega mezclada o contaminada. El problema no solamente afecta la recuperación de materiales, sino, también las condiciones operativas y de seguridad para quienes forman parte de la cadena de reciclaje.
Más allá de la jornada, el caso conecta con una transformación más amplia dentro del mundo corporativo. Un reporte reciente de Deloitte señala que las estrategias ESG están evolucionando desde acciones reputacionales hacia modelos centrados en medición de impacto y sostenibilidad operativa.
En paralelo, estudios de Edelman Trust Barometer muestran que las personas esperan que las empresas tengan un rol más activo frente a desafíos ambientales, pero también son cada vez más escépticas frente a mensajes corporativos que no logran demostrar resultados concretos.
Ahí es donde iniciativas de reciclaje inclusivo empiezan a tomar relevancia estratégica. Según datos compartidos por Nestlé Ecuador, desde 2021 la compañía mantiene alianzas con RENAREC y GIRA para recuperación de residuos, logrando recuperar más de 12.000 toneladas de plástico dentro de su estrategia de economía circular.
El componente social también es importante. A través de RENAREC, el modelo impacta a aproximadamente 1.500 recicladores organizados en más de 50 asociaciones a nivel nacional, donde gran parte corresponde a mujeres jefas de hogar.
La conversación alrededor de sostenibilidad corporativa también está cambiando desde el marketing. Medios especializados como The Drum y Fast Company vienen señalando que las marcas enfrentan una nueva presión: demostrar coherencia entre narrativa ESG, operaciones y resultados medibles. El desafío ya no es solo comunicar propósito, sino sostener credibilidad en un entorno donde consumidores cuestionan cada vez más las promesas corporativas.
En mercados como Ecuador, donde el reciclaje todavía enfrenta desafíos estructurales importantes, este tipo de alianzas reflejan cómo la economía circular empieza a depender menos de campañas aisladas y más de la capacidad de construir ecosistemas colaborativos de largo plazo.
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