Las marcas propias de los supermercados representan cerca de la mitad de los nuevos productos introducidos en cinco mercados de Europa occidental. Sin embargo, su expansión no se ha traducido en mayores ventas. Un análisis de NielsenIQ, publicado el 21 de septiembre de 2026, encontró que las ventas de estos lanzamientos disminuyeron un 2,1%, mientras que las de fabricantes tradicionales aumentaron un 1,8%.
El estudio examinó el mercado de Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido durante un período de 52 semanas. En conjunto, las ventas de productos de reciente lanzamiento disminuyeron un 0,2%. Los resultados muestran diferencias entre la cantidad de novedades introducidas por los supermercados y su desempeño comercial frente a las marcas de fabricantes.
La evolución ocurre en un mercado donde las marcas propias continúan ganando participación. Según datos de NielsenIQ difundidos por la Private Label Manufacturers Association (PLMA), estos productos alcanzaron el 39,5% del valor de las ventas en 17 países europeos, durante los doce meses hasta la semana 28 de 2026. Once mercados registraron aumentos de participación y ocho superaron el 40%.
La innovación amplía la competencia entre supermercados y fabricantes
El desarrollo de nuevos productos permite a las cadenas comerciales competir en más segmentos y niveles de precio. Además de sus líneas económicas, los supermercados incorporan productos con formulaciones, presentaciones y características diferenciadas. Esta ampliación incrementa la competencia con las marcas tradicionales dentro de las mismas categorías.
La expansión también modifica las relaciones comerciales. Las cadenas participan en el desarrollo de sus propias marcas y negocian con fabricantes que abastecen distintos portafolios. Esta doble función influye en las decisiones sobre surtido, promociones, precios y espacios de exhibición, donde los productos de los supermercados compiten directamente con los de sus proveedores.
Los resultados de NielsenIQ muestran que una mayor presencia en el mercado no garantiza el éxito de los nuevos lanzamientos. Aunque las marcas propias continúan ampliando su participación en Europa, las innovaciones de los fabricantes tradicionales registraron un mejor desempeño comercial en el período analizado. La evolución de las ventas establece una diferencia entre ampliar la oferta y conseguir que los consumidores adopten los nuevos productos.






