La reducción del desperdicio de alimentos está movilizando nuevas inversiones y programas de recuperación en Estados Unidos y América Latina. Según el informe Progress on the Plate: 2026 U.S. Food Waste Report, de ReFED, la financiación destinada a soluciones contra este problema alcanzó USD 794 millones en Estados Unidos durante 2025, un crecimiento del 6%. Los recursos se orientan a iniciativas de prevención, gestión de excedentes y aprovechamiento de residuos alimentarios.
En América Latina, los resultados de 2025 muestran avances en la recuperación de productos que no llegan a comercializarse. La Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX) informó que distribuyó más de 204.858 toneladas de alimentos durante el año, mediante una red de 59 bancos. Sus operaciones incluyen la recuperación de productos aptos para el consumo procedentes de productores, empresas alimentarias y establecimientos comerciales.
La recuperación de alimentos reduce pérdidas de recursos
Colombia también registró resultados en el aprovechamiento de excedentes. Según la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO), su red distribuyó 55.091 toneladas de alimentos e insumos durante 2025, en beneficio de más de 1,6 millones de personas. A través del programa REAGRO, recuperó 13.267 toneladas de productos directamente del campo, con la participación de 3.991 agricultores en 126 municipios. Esta iniciativa busca evitar que frutas y verduras aptas para el consumo se pierdan antes de llegar al mercado.
En Estados Unidos, las inversiones abarcan tecnologías de previsión de demanda, planificación de inventarios y sistemas de aprovechamiento de residuos orgánicos. Estas soluciones intervienen en distintas etapas de la cadena alimentaria. La prevención busca reducir los excedentes desde el abastecimiento, mientras la recuperación permite destinar al consumo humano alimentos que no fueron comercializados. El tratamiento de residuos constituye una alternativa para los productos que ya no pueden consumirse.
Los resultados reflejan diferentes formas de abordar el desperdicio alimentario. Mientras la inversión estadounidense se dirige al desarrollo y aplicación de soluciones, los programas latinoamericanos muestran el volumen de productos recuperados y redistribuidos. La prevención y el aprovechamiento de excedentes permiten reducir la cantidad de alimentos que terminan como residuos y evitar que se desaprovechen los recursos empleados en su producción, transporte y conservación.






