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La simplicidad ya no siempre vende

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La simplicidad se ha convertido en un principio habitual del marketing: facilitar la comprensión, reducir opciones y hacer más directa la decisión de compra. Sin embargo, en categorías como tecnología, salud, alimentación, belleza y servicios financieros, algunos atributos de los productos requieren explicaciones adicionales. Procesos, tecnología, certificaciones, ingredientes o prestaciones específicas pueden formar parte de la decisión y no siempre pueden resumirse en una sola promesa.

La confianza es uno de los factores que acompaña este escenario. El Edelman Trust Barometer 2026, basado en 33.938 encuestas realizadas en 28 países, señala que el 88% de los participantes considera la confianza en una marca un criterio importante o decisivo al comprar. El porcentaje se sitúa cerca del registrado para calidad (89%) y relación entre precio y valor (88%).

Explicar el producto también forma parte de la comunicación

Un ejemplo se encuentra en Apple y los AirPods Pro. En 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó una función de asistencia auditiva para versiones compatibles de AirPods Pro, destinada a adultos con pérdida auditiva percibida de leve a moderada. La autorización se basó, entre otros elementos, en un estudio clínico con 118 participantes.

En este caso, un producto originalmente asociado al audio incorpora funciones que requieren información sobre evaluación auditiva, personalización y asistencia. Apple presenta estas funciones mediante herramientas y contenidos que explican su funcionamiento y uso. La experiencia de producto mantiene elementos de simplicidad, mientras la información disponible permite conocer con mayor detalle las prestaciones relacionadas con la salud auditiva.

El caso ilustra un cambio en la forma de comunicar categorías sofisticadas: la información técnica puede convivir con una experiencia sencilla cuando está organizada según las necesidades del usuario. Para las marcas, esto supone trabajar con distintos niveles de información: un mensaje inicial que permita comprender la propuesta y contenidos adicionales para explicar características, procesos o evidencias.

La simplicidad, en este contexto, no desaparece, pero deja de ser sinónimo de reducir toda la información. En determinadas categorías, la claridad también implica explicar aquello que diferencia un producto de otro. Para las marcas, el desafío consiste en determinar qué información necesita el consumidor para comprender la propuesta, evaluar sus diferencias y valorar aquello por lo que está pagando.

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