Agosto 20, 2026.- La trazabilidad en la cadena de suministro ya no es solo una función logística. Permite saber qué proveedor entregó una materia prima, qué lote corresponde a un producto y qué ocurrió durante su recorrido. El desafío sigue siendo importante. Una investigación de Redpoint Research para GS1 US, publicada en 2025, encontró que 43% de los profesionales encuestados tiene dificultades para mantener la visibilidad de su cadena de suministro. Además, las empresas que utilizan tecnologías de seguimiento en tiempo real son 68% más propensas a reportar mejoras en visibilidad y control de inventario.
Un caso de Walmart muestra qué puede cambiar cuando los datos de la cadena están conectados. En un piloto realizado con IBM, la compañía logró rastrear el origen de unos mangos desde una tienda hasta la finca de producción en 2,2 segundos. Antes, este proceso tomaba seis días, 18 horas y 26 minutos. Posteriormente, Walmart informó que el sistema permitía rastrear más de 25 productos de cinco proveedores.
La trazabilidad tampoco depende solo de tecnologías como blockchain. Una investigación de VDC Research para GS1 US, publicada en septiembre de 2025, encontró que 43% de las organizaciones busca mejorar la transparencia en abastecimiento y trazabilidad. Además, 47% considera el intercambio de información un motivo para adoptar códigos de barras 2D. El estudio también identifica un reto básico: 70% de las operaciones logísticas enfrenta problemas de lectura de códigos de barras cada semana. Estas dificultades pueden afectar la captura y circulación de información en la cadena.
La presión también viene de la regulación. El 20 de julio de 2026, la Unión Europea puso en funcionamiento el registro del Pasaporte Digital de Producto (DPP). La herramienta permitirá registrar identificadores y datos asociados a productos sujetos a las nuevas normas de ecodiseño. Las obligaciones llegarán de forma progresiva según cada categoría. Para determinadas baterías, por ejemplo, el pasaporte será obligatorio desde el 18 de febrero de 2027.
Para las marcas, el cambio está en la evidencia. La trazabilidad no convierte por sí sola un producto en sostenible o responsable. Pero permite reunir información para respaldar determinadas afirmaciones sobre su origen, composición, calidad o cadena de suministro. El valor está en contar con datos confiables y disponibles cuando un cliente, un socio comercial o un regulador necesite verificar cómo se produjo y de dónde proviene un producto.




