La diferencia entre intención y comportamiento, conocida como say-do gap, gana espacio en la investigación de mercado. En enero de 2026, NielsenIQ (NIQ) presentó una metodología para medir esta brecha. La compañía estima que estuvo vinculada con más de 13.000 millones de unidades de venta no concretadas durante los cinco años anteriores.
El precio es uno de los factores que modifican las preferencias. La encuesta global Voice of the Consumer 2025 de PwC encontró que más del 80% de los consumidores manifestó preocupación por el cambio climático, pero solo 44% declaró estar dispuesto a pagar más por alimentos producidos con prácticas favorables para el ambiente. Además, 51% identificó una mejor relación calidad-precio como motivo para cambiar de marca.
Una investigación de Public Inc. e Ipsos encontró que 76% de los consumidores consultados quería apoyar marcas sostenibles, pero las compras clasificadas como consumo consciente representaban 38% del total analizado.
Por su parte, el Consumer Outlook 2027 de NIQ, basado en más de 21.000 encuestados de 31 países y datos reales de compra, encontró que 34% de los consumidores prioriza la calidad y el desempeño al evaluar el valor de un producto, frente al 31% que destaca el precio accesible. El informe también identificó un desplazamiento de más de USD 23.000 millones desde productos de precio intermedio hacia alternativas económicas y prémium.
La incorporación de registros de compra a los estudios de mercado permite contrastar las preferencias declaradas con las elecciones efectivas. Esta comparación aporta información sobre los atributos que influyen en la compra y las diferencias que persisten entre el interés por un producto y su demanda real.






