Agosto 20, 2026. – En la producción de flores, las florícolas están incorporando tecnologías que permiten saber cuándo, cuánto y dónde regar, en lugar de aplicar agua de manera uniforme. Sensores de humedad, sistemas automatizados y herramientas de agricultura de precisión permiten ajustar el riego a las necesidades reales del cultivo.
En Ecuador ya existen investigaciones y proyectos aplicados a florícolas de Cayambe y Tababela que buscan mejorar la eficiencia del riego mediante sensores, automatización e incluso tecnologías. Un proyecto desarrollado en una florícola de Tababela plantea utilizar sensores para monitorear variables como la humedad del suelo y automatizar el riego según las condiciones del cultivo.
En una florícola de Tababela, un proyecto de riego inteligente basado en sensores estimó una reducción de 51,43% en el consumo de agua. El sistema tuvo un costo aproximado de USD 6.600 y, según la investigación, podía recuperar la inversión en menos de un año gracias principalmente al ahorro de costos operativos. Además, la productividad aumentó un 14%.
La implementación requirió analizar el sistema existente, seleccionar sensores y equipos de control, automatizar el riego y conectar los dispositivos con plataformas digitales para monitorear los datos. Otro proyecto realizado en una florícola de Cayambe consiguió un 15% de ahorro de agua, además de reducir 25% el gasto en fertilizantes y 75% la mano de obra. Eso muestra que la inversión inicial puede ser importante, pero el ahorro de agua, fertilizantes y trabajo puede acelerar el retorno económico.
Captar, reutilizar y medir para gastar menos
Captar agua de lluvia, almacenarla y reutilizar aguas de drenaje permite disminuir la presión sobre fuentes naturales. El estándar Florverde Sustainable Flowers promueve precisamente el control del consumo, el aprovechamiento de agua lluvia, los sistemas eficientes de riego y la reutilización del recurso.
Los sensores también permiten tomar decisiones con mayor precisión. En Ecuador existen sistemas capaces de medir la humedad del suelo y enviar información para determinar cuándo iniciar el riego y ajustar los caudales.
Usar solo el agua necesaria también puede reducir costos de riego y fertilizantes, mientras que una gestión documentada del recurso ayuda a las empresas florícolas a cumplir estándares de sostenibilidad exigidos por determinados mercados internacionales. Para una industria exportadora como la ecuatoriana, ahorrar agua puede convertirse así en una ventaja ambiental, económica y comercial.





