Agosto 06, 2026.- Las cadenas de suministro globales están entrando en una nueva etapa. Las tensiones geopolíticas, los cambios comerciales y la necesidad de mayor estabilidad operativa están llevando a las empresas a revisar dónde fabricar, ensamblar e invertir. Una de las respuestas es el nearshoring, una estrategia que acerca operaciones a los principales mercados para reducir riesgos, mejorar tiempos de respuesta y fortalecer las cadenas de valor.
El fenómeno ganó impulso tras las interrupciones logísticas provocadas por la pandemia de COVID-19, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y una mayor incertidumbre global. La guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada en 2022, y las tensiones en Medio Oriente desde 2023 evidenciaron la vulnerabilidad de algunas rutas comerciales. Según un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina y el Caribe podrían incrementar sus exportaciones de bienes y servicios hasta en USD 78.000 millones anuales si aprovechan las oportunidades del nearshoring.
Las industrias que están moviendo el mapa
La manufactura concentra gran parte del interés empresarial. Los sectores: automotriz, electrónica, semiconductores, dispositivos médicos, electrodomésticos y tecnología lideran esta reorganización porque dependen de cadenas globales complejas y buscan acercar proveedores, producción y consumidores finales.
México es uno de los principales ejemplos regionales. En 2025, el país alcanzó un récord de inversión extranjera directa con USD 40.871 millones, un crecimiento de 10,8% frente a 2024, según la Secretaría de Economía. La mayor parte correspondió a la reinversión de empresas ya instaladas, que representó el 67,7% de los flujos, mientras que las nuevas inversiones aportaron el 18%. La CEPAL identifica oportunidades para México en sectores como semiconductores, vehículos eléctricos, ingredientes farmacéuticos activos y minerales estratégicos, aunque advierte que aprovechar este potencial requerirá fortalecer infraestructura, energía, tecnología y proveedores locales.
La tendencia también abre oportunidades para otros países de América Latina. Costa Rica ha desarrollado capacidades en dispositivos médicos y servicios tecnológicos; Brasil en manufactura avanzada, energía y agroindustria; Chile en energía limpia y minerales estratégicos; Colombia en servicios empresariales y tecnología y Ecuador en sectores como agroindustria, alimentos, acuicultura y servicios vinculados a mercados internacionales. Para la CEPAL, el reto regional no es solo atraer inversión, sino generar encadenamientos productivos, transferencia tecnológica y empleos de mayor valor agregado.
El impacto del nearshoring va más allá del traslado de fábricas. La llegada de nuevas inversiones requiere ecosistemas capaces de sostener operaciones sofisticadas: proveedores locales, infraestructura logística, energía confiable y talento especializado. Por ello, organismos como el BID y la CEPAL señalan que la competitividad de los países dependerá de su capacidad para integrarse a cadenas globales de mayor valor.



