Agosto 26,2026.- El packaging está siendo revisado por las empresas por razones que van más allá de la imagen de marca. Costos, regulación, disponibilidad de materiales y exigencias del consumidor están influyendo en las decisiones de diseño. Una encuesta de McKinsey realizada en 2025 a 11.136 consumidores de 11 países encontró que precio y calidad son los principales factores de compra, mientras que seguridad alimentaria y vida útil son los atributos del envase que más influyen en la decisión.
Reducir material es una de las respuestas. El lightweighting busca disminuir el peso o la cantidad de materia prima sin comprometer el desempeño del envase. McKinsey señala que la industria enfrenta presión por costos, disponibilidad de materiales y desempeño, mientras avanza el desarrollo de envases más delgados y soluciones que reduzcan el uso de materiales. En 2025, la consultora identificó seis barreras para ampliar la adopción de alternativas de packaging sostenible, entre ellas la asequibilidad y la falta de claridad sobre las soluciones disponibles.
Menos material, más exigencias
La regulación también está modificando las decisiones de diseño. El Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases comenzó a aplicarse el 12 de agosto de 2026 y establece requisitos sobre fabricación, composición, reciclabilidad, reutilización y gestión de residuos. La Comisión Europea señala que en 2022 se generaron 186,5 kilogramos de residuos de envases por persona en la Unión Europea y que la norma busca que todos los envases comercializados en el mercado europeo sean reciclables de forma económicamente viable para 2030.
La información también gana peso dentro del diseño. Las marcas deben combinar elementos comerciales con requisitos de identificación, etiquetado y gestión del residuo. El nuevo marco europeo incorpora medidas para armonizar la información relacionada con los envases y su clasificación, mientras que la industria analiza soluciones que permitan responder a estas exigencias sin afectar la funcionalidad ni la experiencia de uso.
El resultado es un envase que debe responder a varias variables al mismo tiempo. La sostenibilidad es una de ellas, pero comparte espacio con precio, calidad, seguridad, vida útil, disponibilidad de materiales, regulación y desempeño. Ahora, las marcas tienen que encontrar un diseño capaz de cumplir más requisitos comerciales y operativos sin perder funcionalidad.




